6 de enero de 2013

J.M. Coetzee: Verano


John Maxwell Coetzee: Verano.
Mondadori, traducción de Jordi Fibla.

La nieve trae la luz del estío. Achico los ojos, abro la ventana, hay hielo en el tejado, las nubes se han ido. 

Yo siempre leería una obra con ese título. Verano suena a sol, a sequía, a sudor. Aunque con la literatura de Coetzee nunca se sabe: cualquier palabra puede agitar la realidad y arrastrarte, en un descuido, a insospechados destinos.

Verano es el tercer volumen de su autobiografía, construido —aparentemente— a partir de las voces de otros. Desde esta perspectiva Coetzee juega a retratarse y desarrolla una idea ya esbozada en su tomo anterior (Juventud, Mondadori): «Los artistas no tienen que ser gente de moral admirable. Lo único importante es que creen gran arte».

Un individuo desconectado de un cuerpo al que el amor físico le queda grande; una vida cualquiera repleta de mezquindades y bajezas. Los artistas se repliegan, nunca muestran plenamente su cara interior. 

Coetzee. Que en inglés suena cotsi, en africáans cutsíe y en neerlandés cutséiLa obra de un escritor no es su persona. Sea quien sea J.M. Coetzee, su obra es extraordinaria. Y sí: me interesan sus libros más que el sujeto.

7 comentarios:

Eduardo Laporte dijo...

El libro que más me gustó en 2010.

Leonor Ruiz Martínez dijo...

Y a mí en 2012;-). Saludos, Eduardo.

Eduardo Laporte dijo...

Me habló justo ayer nuestra amiga común Julia M., después de que escribiera mi comentario. Microcasualidades blogosféricas.

Saludos! ; )

Marian dijo...

El verano es un estado del alma, es algo que se siembra dentro de una desde la niñez y va creciendo, expandiéndose por dentro, roturando las entrañas de algunos seres humanos. No puedo quitarme el verano de la piel. Pero hoy nieva aquí, en mi ciudad. Y ahora no puedo dejar de pensar en cómo podría no replegarme demasiado en mí misma y ser, no ya una gran artista, sino simplemente una mujer de piel dorada que se mueve y huele y suena a verano... Gracias, hermana. Hoy me has tocado una vez más.

Leonor Ruiz Martínez dijo...

Es interesante lo que comentas, Marian, pensar las estaciones como estados interiores. Un abrazo.

Molina de Tirso dijo...

Pues a mí me decepcionó. Lo he leído este verano. Conocía varias novelas suyas (Desgracia, Esperando a los bárbaros, La edad de hierro) pero de su autobiografía era el primero. Mucha habilidad en escabullirse. Por eso coincido contigo en algo que ya pensaba antes: que lo importante no es el autor sino la obra. Y por eso mismo me ha decepcionado.
(Espero que se me entienda)

Leonor Ruiz Martínez dijo...

Creo que se te entiende, Molina de Tirso. Saber mucho de un autor puede generar un doble sentimiento del que no es fácil despegarse. Muchas gracias por tu contribución.