3 de marzo de 2013

J.M. Coetzee: La infancia de Jesús

John Maxwell Coetzee: De kinderjaren van Jezus.
Cossee. Traducción de Peter Bergsma.

Coetzee quiso que su última novela se publicara primero en traducción al neerlandés. La historia transcurre en un país hispanohablante indefinido (se mencionan lugares de Chile, Bolivia, Venezuela… incluso de Suecia) al que desde un campo de refugiados llegan Simón, un hombre adulto, y David, un niño de cinco años a cuya madre biológica ellos buscan.

Dos aclaraciones: 1) Coetzee es un escritor al que admiro; poder anticipar la lectura de su nueva obra me pareció una circunstancia dichosa. 2) Suelo redactar estas microcríticas sin leer reseñas previas, guiándome, digamos, por una intuición racional que evite en lo posible influencias ajenas.

Sin embargo esta vez no ha sido así. He leído toda la información disponible ­—en neerlandés, en inglés, incluso en afrikáans— sobre la obra. He leído también Aquí y ahora (Anagrama & Mondadori), buscando en la correspondencia reciente con Auster algo parecido a un encuentro o conversación con Coetzee, que en la vida real no concede entrevistas.

Llegados a este punto, la palabra es desconcierto. En mi opinión, ninguna de las críticas vistas dice demasiado, y creo haber terminado una novela que no entiendo. No hay una línea argumental clara, ningún personaje adquiere peso o relevancia verdaderos, nada se resuelve, se multiplican los cabos sueltos, ningún tema es tratado en profundidad.

Tal vez esta lengua troceada en monosílabos que riegan aleatoriamente la escritura me confunde y probablemente me equivoco, pues Coetzee es un autor inteligente y experto. Él mismo confiesa no tener «paciencia para la narrativa que no intenta algo que no se haya intentado ya», y que no quiere «despedirse con un producto vergonzosamente malo en la chochez» (Aquí y ahora).

Cabe en ese caso avanzar en otra dirección: La infancia de Jesús encierra un mensaje cifrado, lo que Coetzee pretende es despistar. Su novela es una fábula, como la misma Biblia, como cualquier religión, un cuento cruel y arbitrario, a ratos ingenuo. Precisamente es El Quijote la obra que leen los protagonistas… escrita por Benengeli, el nombre que Cervantes se dio a sí mismo.

¿Cuál es entonces el mensaje cifrado? Desde mi punto de vista, una cuestión fundamental: cómo la educación cambia a un niño. Bajo la tutela de su madre adoptiva, David se convierte en poco tiempo en una criatura detestable. El modelo occidental actual (los niños como centro de atención) los vuelve tiranos irracionales a cuyos deseos se pliegan hasta los adultos más sensatos. Consentir a un niño es un crimen aberrante, un acto cobarde y absurdo. Quizá. Coetzee. Venga a decir.

* El 7 de marzo sale a la venta el original en inglés (The childhood of Jesus) y en septiembre está previsto que la lance en español Random House Mondadori, con el título de La infancia de Jesús.
** Benengeli, hijo del ciervo: http://elpais.com/diario/2005/12/31/babelia/1135990219_850215.html

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Hola Leonor! ¡Qué curioso! Ayer justo leí un artículo en el que hablaban del libro epistolar entre Auster y Coetzee. Pensé que quizás podría ser un buen regalo para ti, ya que sabía que ambos escritores te gustaban. Pero claro, ya tienes ese libro, supongo que como tantos otros que has devorado pausadamente o lujuriosamente. Justo un instante después, abrí tu blog y descubrí esta MCL en la que mencionas el libro y a ambos autores. ¡Nada es casual! Y esta vez, solo puedo decirte que disfruto de todas y cada una de tus microcríticas. Algún día dejarás de ver los toros desde la barrera y saldrás a hombros por la puerta grande. Olé, olé y olé. Marian

Leonor Ruiz Martínez dijo...

Muchas gracias por tu comentario y por pensar en mí en tantos momentos. Espero seguir haciéndote disfrutar; al menos con estas microcríticas. Besos.

Gabriel Garibay dijo...

Admiro la literatura de Coetzee. A mí me sorprendió mucho que tuviera una cercanía con Auster, pues no lo considero un autor a la altura del sudafricano. La cosa es que, en efecto, Coetzee nos va anunciando en clave por dónde anda cuando uno revisa libros como aquel epistolar.
Coetzee es desconcertante o se está volviendo más desconcertante desde su Elizabeth Costello. A mí me encanta. Pero, según tu comentario de la nueva novela, La infancia de Jesús, no sé si ya se disparó demasiado Coetzze. Ahora, yo celebro mucho que no se quede en un lugar cómodo y busque otros caminos. A veces hay libros que son transición. Ya lo leeremos. Es obligado y siempre un placer y reto. Saludos.

Leonor Ruiz Martínez dijo...

Saludos, Gabriel, gracias por tu aportación. Si una vez leas la novela deseas volver a comentar, eres bienvenido.

LLENÁRESME ZOOT SUIT dijo...

Hola. En la Edición de Instituto Cervantes dirigida por Francisco Rico, "Benengeli" es 'aberenjenado' o 'berenjenero', citando a Santiago López Navia, cervantista y, coincidentemente con el autor de la nota de El Pais, también de la Complutense.- Y,también, el propio Cervantes:
-Y ¡cómo -dijo Sancho- si era sabio y encantador, pues (según dice el bachiller Sansón Carrasco, que así se llama el que dicho tengo) que el autor de la historia se llama Cide Hamete Berenjena!
-Ese nombre es de moro -respondió don Quijote.»
(2, II).-
Pero, se sabe, "to pué ser".- Un gran saludo, gracias por la reseña de la novela, la que, visto el tema, no me apuraré a leer.-
Me huele a "Esperando a los Bárbaros", novela esta muy lejos de otras de Coetzze, por ejemplo "La Edad de Hierro" la que más me gustó, que, con sólo el final, justifica el Nobel.- Chau

Leonor Ruiz Martínez dijo...

Enormes gracias por tu comentario, Llenáresme Zoot Suit. Un cordial saludo.

PABLO FER Racines dijo...

Me gusta tu espacio literario , vendré con frecuencia , Coetzee nos deja siempre expuestos a una realidad que el expresa con maestría en su ya laureada narrativa.

Saludos.