16 de junio de 2013

R. Montero: La ridícula idea de no volver a verte


Rosa Montero: La ridícula idea de no volver a verte.
Seix Barral. Biblioteca Breve.

Marie Curie (Manya Skłodowska) descubrió el radio y el polonio y fue la primera persona galardonada con un Nobel en dos distintas disciplinas, física y química. Por desgracia, eso no fue todo: a los 38 años perdió a su marido, Pierre, padre de sus dos hijas y su colaborador científico íntimo.

A raíz de esta muerte Marie redacta un breve diario, apenas 30 páginas cargadas de duelo y aflicción dirigidas a Pierre —su Pierre—, sobre las que Rosa Montero iza la biografía de una hembra genial, una de las científicas más brillantes del siglo XX.

Porque tal vez algo sepamos del amor y las pasiones de poetas y escritores, pero todo lo ignoramos de las pulsiones que agitan esas mentes de pensamiento ordenado, lógico, preciso, de esos seres guiados por el afán de comprensión racional del mundo y la naturaleza.

Juzguen por sí mismos: «Pierre mío, la vida es atroz sin ti, es una angustia sin nombre, un desamparo sin fondo, una desolación sin límites». «Pierre mío, me levanto después de haber dormido bien, apenas hace un cuarto de hora de eso y, fíjate, otra vez tengo ganas de aullar como un animal salvaje».

Cualquier final impone, al cabo, la ridícula idea de no volver a verse. La quiebra amorosa es a veces un infortunio más letal que la muerte, un «espasmo de agonía», enfermizo, quizás, pero real: despedirse en vida y para siempre.

La ridícula idea... derrocha armonía en su concepción y entero diseño. Una obra volátil como el hidrógeno e inundada de pasajes de súbita belleza, como ese aplastar carbones con las manos desnudas (sic), o ese viaje en tren de Marie Curie hacia Burdeos, sola, al inicio de la Primera Guerra, alejando de los alemanes la reserva de radio en una pesada maleta.

Termino esta obra como todas las de Montero: colmada de aliento vital, protegida, por un rato, del horrible desconsuelo de la vida. Lean y gocen. Sufran. Vivan.

3 comentarios:

Eduardo Laporte dijo...

Lo disfruté mucho. La Montero tiene la capacidad de introducir su yo personal con el flujo narrativo y no pasa nada. Pero lo hace aportando reflexiones que resultan siempre interesantes y honestas.

Leonor Ruiz Martínez dijo...

Completamente de acuerdo con el contenido de tu comentario, Eduardo. Gracias por tu aportación y un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

¡Hola hermana!:
llevaba unas cuantas MCL sin leer... Gracias por todas ellas. y sí, es mucho más cortante y doloroso no volver a verse en vida.
Un beso y un abrazo.
Marian