14 de octubre de 2013

P. Bergounioux: Una habitación en Holanda

Pierre Bergounioux: Una habitación en Holanda.
Minúscula. Traducción de David Stacey.

Cervantes anuncia en el Quijote «el final de las épocas encantadas», pero es Descartes quien establece en su Discurso del método (1637) los principios de la filosofía moderna —del yo individualizado— y quien inicia el trend racional que la Ilustración se encargará de sublimar.

Una habitación en Holanda es un ensayo filosófico-biográfico en torno a la figura de Descartes, un viaje por la historia europea y un examen de la evolución del pensamiento occidental. Bergounioux, fecundo escritor francés del que en español existe un parco puñado de obras, logra todo ello en 91 mínimas páginas.

La tesis central de Una habitación… es la siguiente: la libertad intelectual y creativa se alcanza en el exilio, lejos del constreñimiento de lo conocido y del ruido de los otros. Los vínculos sociales que Descartes establece en París le impiden trabajar como es debido. Concentrarse en el espíritu requiere todo su tiempo y atenciones. Debe alejarse. Debe expatriarse.

¿Pero qué motivos llevan a Descartes, a los 33 años, a los Países Bajos? Según Bergounioux, las razones son tres: a) la paz relativa que en esos momentos reina en Holanda; b) la holgura de la vida material; c) el clima frío que tanto agrada al filósofo. Allí publicará el Discurso del método, y mantendrá en secreto su domicilio para evitar visitantes.

Se puede llegar a la verdad separándose de los afectos y placeres del cuerpo, defiende. Sin embargo, en 1635 tiene una hija con su ama de llaves. Esta hija, Francine, poco mentada por los biógrafos (su madre, todavía menos: Bergounioux de hecho prescinde de ella), muere de fiebre escarlata a los 5 años de edad, sumiendo a Descartes en una profunda tristeza. Cuentan que suple su ausencia con una muñeca, una autómata réplica de Francine. 

La última obra que publica es Las pasiones del alma. Afirma que «de ellas depende todo el mal y todo el bien de esta vida». Parece que ni la razón ni sus métodos evitan la fuerza del sentimiento. Y que es cuestión de azar o empeño que nos gobierne.

* Más sobre Descartes: G. Rodis-Lewis, Descartes: His Life and Thought.
* Sobre su hija autómata: Wikipedia.

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