27 de abril de 2013

P. Roth: Lecturas de mí mismo


Philip Roth: Lecturas de mí mismo.
Debolsillo. Traducción de Jordi Fibla.

Roth se lee a sí mismo. Se evalúa. Se compromete. Se destapa. Piensa, escribe, habla, y el resultado lo estructura en dos partes: 1) entrevistas concedidas en torno a la creación literaria y a su obra y 2) artículos y ensayos donde vuelca preocupaciones y entusiasmos.

Sus textos reflejan «un interés constante por la relación entre el mundo escrito y el no escrito», distinción que toma de Paul Goodman. Cavila además sin ocultar ciertas dudas: «Separada de la ficción, con frecuencia la sabiduría de un novelista no es más que cháchara».

Según Roth, para ver, para escribir, un escritor necesita producir sus venenos, volverse loco. La escritura resulta ser el grito o el antídoto que a veces —no siempre­— toma forma de libro.

Sus ideas se abren paso como cuñas: «la vida no tiene necesariamente un rumbo, una sencilla secuencia»; la ficción nos libera de las restricciones que la sociedad impone al sentimiento. Y arremete contra el odio social (a los judíos): la solución estriba en hacer saber que la ley está por encima de las ganas de matar y del desprecio.

Aunque los contenidos datan del periodo 1959-1974, no se han quedado viejos. Ahora que el señor Roth ha dejado de escribir, podrá seguir reflexionando y leerse de nuevo. Ni su obra ni el presente le harán caer en el aburrimiento.

21 de abril de 2013

L. da Vinci: Fábulas & Cuadernos de notas


Leonardo da Vinci: Fábulas & Cuadernos de notas.
Gadir, traducción de Elena Martínez & E.M. Editores.

El mundo infantil no me enloquece. Acaso porque fui una niña vieja y retraída. Era torpe, era gorda. No atesoro montañas de recuerdos mágicos. Ni encontraba demasiado divertido ese cuento edulcorado del vivir.

Leonardo da Vinci nació el 15 de abril, fecha en la que cada año se publican noticias sobre él y en la que ha caído en mis manos Fábulas, un volumen para niños preciosamente editado por Gadir. Aprovecho para rescatar del librero Cuadernos de notas, compendio de reflexiones sobre arte, literatura, ciencia y filosofía recogidas en sus manuscritos. Ignoro cómo llegaron a mi vida, pero leo maravillada y con fruición.

¿Cómo pudo un niño zurdo (escribía en espejo) e ilegítimo nacido en un pueblito del mil cuatrocientos llegar a hacer lo que hizo, a ser quien fue? Vive hasta los 5 años con su madre, una campesina —o esclava árabe, según ciertas fuentes— de la que su padre, un notario acomodado, se enamoró. Se traslada después a casa de éste, donde recibe instrucción y se relaciona con su abuela paterna.

A los 14 se incorpora al taller de Verrocchio. Destaca en todo, aprende rápido; su mente es prodigiosa. A día de hoy su obra no ha perdido grandeza ni genialidad y su figura continúa despertando admiración. El ideal renacentista en 15 pinturas, dibujos, inventos, estudios anatómicos, ensayos, chistes...

Su agudeza es tan colosal como la cantidad de sus observaciones, apoyadas en dos premisas: Por encima de todo arte y ciencia, la naturaleza. Por encima de toda cualidad, la humildad.

He aquí alhajas varias:
«Nadie que no sea un matemático debe leer los principios de mi obra».
«Donde hay más sensibilidad allí es más fuerte el martirio».
«Salimos del cuerpo a disgusto y creo que con fundado lamento y pesar».
«Pobre es más bien aquel que desea muchas cosas».
«El que puede ir a la fuente no se contenta con ir a la jarra de agua».
«Corrige a tu amigo en secreto y alábale públicamente».
«Hablar bien del vil es lo mismo que hablar mal del honrado».
«Una pequeña verdad es mejor que una gran mentira».
«El que no castiga el mal consiente en que se haga».
«Las mayores decepciones provienen de las propias opiniones».

Y una despedida:
«Ni la avaricia ni la negligencia han obstaculizado estos ciento veinte libros. Sólo el tiempo. Adiós». Leonardo.


* A Hugo Hilderink-Ruiz. Él sabe. 

15 de abril de 2013

E. Laporte: Luz de noviembre, por la tarde


Eduardo Laporte: Luz de noviembre, por la tarde.
Demipage.

Es raro leer a alguien nacido en tu misma ciudad. Nacido incluso en la misma clínica. En una clínica que ya no existe. De una ciudad hacia la que no profeso elevados afectos. Desapego. Alejamiento. Rechazo. Extranjería recubierta de prejuicio. Cócteles molotov dentro de una identidad difusa. Psicoanálisis necesario, interpretaciones del montón.

Laporte y sus hermanos perdieron a su madre y a su padre en el año 2000. Ambos murieron de cáncer, en febrero ella, en diciembre él. Hubo poco tiempo para despedirse. Eduardo tenía veintiún años. Su hermano menor, dieciséis.

La vida a veces no resulta creíble, impone un guión en blanco y negro, cruento e irreal. Porque eso me ha parecido entrever en esta novela: la mirada atónita de un hijo ante ese antojo cósmico, lo grotesco de tener que asumir, contra toda esperanza, las imposiciones obtusas de la realidad.

«La muerte es lo único verdadero», dice Laporte. Sin embargo, Luz de noviembre, por la tarde no es una emisora de noticias tristes. Al contrario, es una obra en la que la vida vence. Una obra sostenida por la indagación y los hallazgos, guiada por un vigoroso anhelo literario.

La extrañeza respecto a la existencia persiste. Poco sabemos siempre. Miro la foto del autor en la cinta de portada. Ahí está, un escritor nato que se quedó huérfano. Que logró dar forma a su historia y narrar lo que pasó. De soslayo, sonrío. Imagino lo mucho que aún le queda por decir.

4 de abril de 2013

P. Donoso: Correr el tupido velo


Pilar Donoso: Correr el tupido velo.
Alfaguara.

«Escribir este libro tuvo grandes consecuencias para mí, pérdidas irreparables y, seguramente, habrá más».

Estamos en la dedicatoria. Así comienza Pilar Donoso la biografía de su padre, José (1924-1996). La publicó en 2010. Un año más tarde Pilar yacía sin vida en su apartamento. Según la prensa, su muerte fue «producto de una ingesta de remedios».

La publicación de esta obra trajo consigo el divorcio, el alejamiento de sus hijos, el suicidio. Qué motivó proyecto de tan alto precio: probablemente, el afán de construirse y de saber.

Pilar nació en Madrid en 1967 y fue adoptada a los 3 meses por un matrimonio chileno. Padre: escritor total. Madre: esposa de escritor total, con tendencias depresivas y recurrente alcoholismo. Ambos dejaron testimonio de la complejidad de sus personalidades en cuadernos y diarios, que Pilar utiliza como materia prima de investigación. La hija se mantiene al margen. Habla de literatura, de la vida que llevan. Sobre todo, habla del padre. Detrás de una máscara siempre hay otra máscara, escribe éste; las máscaras son funcionales, te sirven para vivir.

No sé qué lleva a una persona a quitarse la vida. Poco. Mucho. ¿Una sociedad donde aún se veneran la imagen pública, los apellidos, los secretos? ¿Una cultura donde la bisexualidad o hablar de la familia propia aún provoca escándalos?

Donoso padre vivió consumido por su instinto creativo. Como casi todo artista, era inmensamente egocéntrico. ¿Fue un mal padre? Al parecer, no. ¿Fue un escritor genial? El tiempo lo dirá. Leo El obsceno pájaro de la noche, la novela que tantos desvelos supuso, y la encuentro vieja y obsoleta, carente del temblor nítido de la permanencia. Nos falta perspectiva, pero Correr el tupido velo podría encerrar, en su dolor honesto y valioso contenido literario, mayores dosis de universalidad.

Y ahora, si me disculpan, cierro el portátil. Voy a buscar el modo de sacarme la pena.