9 de febrero de 2014

H. Abad Faciolince: El olvido que seremos

Héctor Abad Faciolince: El olvido que seremos.
Seix Barral. Colección Booket.

Llegué a Santiago de Cali cuando Colombia aún era «el país más violento del mundo». El cártel de la ciudad se hallaba recién decapitado. Era mi primer viaje a América. No iba a hacer turismo. A mi alrededor: belleza, salsa, habla dulce, vida exuberante. Dentro de mí: los terrores y sombras de siempre. Fueron seis semanas felices. Ocupaba la presidencia Ernesto Samper.

En 1987, Héctor Abad Gómez, profesor universitario jubilado y activo defensor de los derechos humanos, fue asesinado en Medellín. Una muerte más dentro del huracán imparable de crímenes que sacudía el país por todos los costados, y en el que estaban implicados gobierno, ejército, paramilitares, guerrilleros y matones al paso.

No era la primera desgracia en la familia Abad. Un tiempo atrás había fallecido de cáncer de piel una de las cinco hermanas del autor, Marta. Tenía dieciséis años. A partir de entonces, «la vida no es otra cosa que una absurda tragedia sin sentido para la que no vale ningún consuelo».

Novela, pues, de duelo y de denuncia, donde el autor —Héctor hijo— lleva a cabo un emotivo ejercicio de memoria familiar y política. El amor de los hijos por los padres es equiparable al amor de los padres por los hijos.

Junto al deleite literario, El olvido que seremos es también manual de supervivencia: alguien querido muere y un puñado de lecciones vitales se vuelven su legado.

Olvido seremos, es lo seguro. «La única posibilidad de olvido y de perdón, consistía en contar lo que pasó».

* A Guadalupe Galán: dank je wel.

2 comentarios:

Paco Roda dijo...

En edición de bolsillo, hace meses que leí este hermoso canto. No sé muy bien a qué, al padre perdido, a su memoria, al duelo inacabado. Solo sé que me revolvió el alma. Quise estar en esos escenarios, en esos tiempos. Pero me conformé con seguir las líneas pura de una escritura intensa y perfumada. Así me suena la lectura de HAF. Un beso, Paco Roda

Gonzalo Fernández dijo...

Un libro que me causó un impacto tremendo de un autor al que llegué a través de "Basura", su peculiar y original interpretación del tópico del manuscrito encontrado.