28 de septiembre de 2014

M. Perezagua: Leche & Criaturas abisales

Marina Perezagua: Leche & Criaturas abisales.
Los Libros del Lince. Prólogo (Leche) de Ray Loriga.

Comienzo esta reseña mirando al agua, con cara de partido de waterpolo como cada sábado tarde. No voy a pararme a explicar el origen de esta afición… que ni siquiera es mía. Yo lo que quiero es escribir sobre Criaturas abisales y Leche, o sobre Leche y Criaturas abisales.

Perezagua practica el buceo a pulmón. Algunos la llaman sirena pero no estoy de acuerdo: su escritura embate como un kraken. Elegancia, contundencia, fluidez, imaginación, precisión y una inmensa inteligencia. Criaturas fascinantes en marcos minuciosamente alicatados. Relatos que arrastran hacia incómodas profundidades y dinamitan toda frontera, toda horma, desde el latido de una vena reseca.

Para parir hay que vaciar los pulmones con el fin de no abrirse en canal, y así conviene hacer (me refiero a extraerse el aire) frente a estos veintiocho cuentos. El horror se nos clava en el mismísimo ano. La autora oxigena el metano antes de que este abandone nuestro cuerpo. De cada historia brota un lirismo visceral: el de la supervivencia.

Perezagua posee el don de los finales, sí, en la última página aguarda el palo maestro. Sin embargo, son relatos repletos de golpes colosales, de zarpazos que nos ponen firmes, ¡AR! Atención, ahí, la vida, sin tregua ni pausa, ¡AR! Ejercitemos esas tercas neuronas, zambullámonos a contemplar la carita fina y monstruosa de las cosas. Porque estamos excluidos del mundo y sin embargo aquí dentro.

Sobresale una conmovedora galería de personajes, originales y vivísimos todos ellos. La autora como genial ventrílocua. Nos habla y no nos habla. Nos mira y no nos mira. Selección (subjetiva) de favoritos: a) En Leche: ‘MioTauro’, enraizado en la tragedia griega, ‘Little Boy’, ‘El alga’, ‘Él’, ‘Leche’; b) En Criaturas abisales: ‘Fredo y la máquina’, ‘El rendido’, ‘El testamento’, ‘Desraíceme, por favor’, ‘La Impenetrable’.

Quien diga que todo está escrito, miente. Huracán Marina. ¿Aún no existe? Perezagua fecunda la literatura. Meteorólogos y traductores del mundo: ¿A qué esperan? Yo me entrego.

19 de septiembre de 2014

VV. AA.: Serial

VV. AA.: Serial. Antología poética sobre series de televisión.
El Gaviero Ediciones. Ilustraciones de Patri Tezanos. Prólogo de Luna Miguel.

«Si alguien me leyera el iris en ese instante
vería dentro del eclipse sin cegarse» (Doctor en Alaska. Ana Cibeira)

Llevo unos quince años sin ver televisión. El abandono consistió en dejar de hacer algo que encontraba de todo punto aburrido. Parecido a desprender con una uña un cachito de piel muerta. No duele ni te percatas de la pérdida.

De niña recuerdo ver anuncios, dibujos animados y películas de Tarzán. En la adolescencia seguí V, Fama y otros seriales de sobremesa. Más adelante, temporadas de Star Trek, Urgencias, Ally McBeal o Friends. Ay. Ese momento idílico de ver la tele en pareja. Prefiero una sesión (de amor, of course, de amor) bajo las sábanas. Cada cual es como es.

Serial reúne veintiún poemas inspirados en otras tantas series de televisión. Excepto por La casa de la pradera, me siento despojada de todo asidero. Me divierto adivinando de qué van o fueron estas series cuyo título es o fue ese desconocido mítico y perfecto. Y se produce un asombroso suceso: sin ver, siento y comprendo.

Destaco lo heterogéneo de estilos y enfoques, la calidad literaria, lo divertido y lo profundo de estos televidentes escritores. Creo que se han emancipado de los seriales de los que partieron. En realidad, (puaj, corrijo, no): la realidad no existe. Poesía, prosa, ficción, imágenes, mundos, lenguas, yoes y túes se confunden. En nuestro agujero negro-que-quién-sabe-si-es-negro-agujero. En las teclas de Elena, Layla, Raúl, María, Vanity, Berta y los demás telenautas.

Rebobino páginas durante horas. ¡Por fin! La tele en papel. Sé que puede sonar cursi: pero con El Gaviero me enciendo.

 (To be continued… or maybe not to be). 

10 de septiembre de 2014

P. Adón: Mente animal

Pilar Adón: Mente animal.
La Bella Varsovia.

«He visto algo grandioso e inexplicable y no por ello he cambiado».

Pilar Adón ha sido uno de los descubrimientos del verano. De ella he podido leer El mes más cruel (Impedimenta) y este glorioso poemario, Mente animal, en sublime edición de La Bella Varsovia.

Al corazón de esta obra habría que llamarlo páncreas, garganta, guijarro, quizás hígado. El perfeccionismo, imprescindible en el arte, posee un lado salvaje. Lo irracional es perfecto en sí mismo: no necesita de nuestros razonamientos. «Quedará lo que no tiene sentido ni razón ni fin». Animales, memoria, despojos, barro. Quedará el hueco abierto. «El humo asoma al cosmos desde las chimeneas y lo demás no se ve».

Cada libro corre una suerte. «Es difícil dejar de ver las cosas con ojos ajenos». Leo tumbada en silencio. Si me incorporo, el estruendo me golpea: el mar, la playa, las voces, un terrible viento. La cubierta de Laia Arqueros se vuelve salina y pringosa de crema.

Las olas esconden la muerte. Los erizos comen espejos.

1 de septiembre de 2014

L. Tolstói: Confesión

Lev Tolstói: Confesión.
Acantilado. Traducción de Marta Rebón.

Tras un verano marcado por la muerte y sus sicarios (enfermedad, vejez, la suerte y sus pestes), leer a Tolstói reconforta: no hay manera de alcanzar su paz de espíritu pero es fácil simpatizar con sus zozobras. La nada está ahí —aquí—, y fría o caliente nos espera.

«La verdad era que la vida es un absurdo. Delante de mí no había nada excepto mi ruina. Y esto aconteció en un momento en que estaba rodeado de lo que se considera la felicidad completa; cuando aún no cumplía cincuenta años». En el cénit de su vida (goza de salud, es un escritor respetado), Tolstói atraviesa una honda crisis de conciencia. Busca, con ahínco, desbaratar los «hilos sutiles de mentira» con los que está entretejida la verdad. Mentirse a uno mismo no tiene sentido y ninguna de las posturas (ignorancia, epicureísmo, suicidio o desencanto) observadas entre quienes lo rodean le satisfacen. La vida es una cripta envenenada, la muerte es la única verdad.

Confesión es el testimonio de un proceso honesto y doloroso de indagación personal. Un alegato contra el cinismo y la estupidez humana; contra la falta de pensamiento crítico y una moral basada en el qué dirán. ¿Qué es lo esencial y dónde se halla? Nadie sabe. Dictaduras. Dictar. Que los filósofos callen. Que todo el mundo busque. Que nadie dicte más.

Según la Teoría del Bing Bang, el universo tendría unos 14 mil millones de años, y se daría la paradoja de que podríamos viajar infinitamente en el espacio pero no en el tiempo. Cómo estar seguros. Los conceptos más elementales continúan revisándose: espacio, tiempo, energía, materia. Materia oscura. Energía oscura. Ilusión óptica. Multiversos. Puede que en otros 14 mil millones de años los conceptos nos piensen a nosotros en vez de nosotros a los conceptos.

«Quiero que lo inexplicable se me aparezca como una necesidad de mi razón —que no puede comprender nada fuera de sus exigencias—, y no como una obligación de creer», concluye Tolstói. 

Final de microcrítica.