29 de noviembre de 2014

R. Chirbes: En la orilla

Rafael Chirbes: En la orilla.
Anagrama. Narrativas hispánicas.


Ciudad de Utrecht, Países Bajos. Termino En la orilla horas antes de que Chirbes sea entrevistado en el Instituto Cervantes. Leer a contrarreloj no me entusiasma (no me entusiasman las prisas). Enseguida me separo, además, del ejemplar de la obra. Se trata de un libro prestado. Sacrilegio. (¡Sacrilegio!). Fastidios del extranjero. No habrá recuentos de citas. Texto pelado. Párrafos secos.

Voz de Chirbes repartida entre sus personajes. Esteban, el carpintero. Francisco, el amigo rico. Leonor, la muerta. «Elegí este nombre por Machado», explica Rafael. [Me pregunto por qué con tanta frecuencia las leonores están muertas]. Un tío, un padre, un abuelo; un par de explotadores, un par de inmigrantes; otro de listillos. Un pueblo cualquiera de Levante. El pantano: la cloaca, el sumidero. La resulta: hombre-país que recoge las hieles de la crisis y de su propia cultura. Punzante grabado goyesco.

Lectores y críticos no flaquean nunca en su labor de matarifes: a las partes de un libro se les otorga nombre, en un libro todo se aprovecha. Libro=Cerdo. Animal que come, bebe, duerme, se aparea, apesta, se revuelca. Cuando sale al mercado se destripa, se cuartea, se etiqueta.

Escribir no es un proceso ordenado. A menudo no se sabe hasta el final qué se tiene entre manos, con la tortilla ya hecha. ¿No es la vida ese baturrillo? Hacer, deshacer, tantear, reemplazar, eludir… mientras sale lo que sale. Éxito y fracaso no existen. Pasado y futuro tampoco. Uno es. Azar. Circunstancias. Decisiones inconscientes. Viajecitos cortos. Dígame. Dígame cuántas paradas le quedan a usted.

En la orilla: contemplar brumas desde el filo del abismo. Párrafos que con gusto hubiera subrayado. Sé que no es el camino. En la orilla, como en casi todas partes, continúa todo igual. 

18 de noviembre de 2014

A. Kristof: La analfabeta

Agota Kristof: La analfabeta.
Ediciones Obelisco. Traducción de Juli Peradejordi.

Once recortes vitales, once textos. Agota Kristof (1935-2011) nació en Hungría, emigró a Suiza y escribió en francés. Fue autora, entre otras obras, de las novelas Claus y Lucas (El gran cuaderno, La prueba, La tercera mentira) y Ayer


(EXTRACTOS Y MICROCAVILACIONES)

E1. «Así es como, a la edad de veintiún años, me enfrento a una lengua desconocida para mí. Empieza mi lucha para conquistar esa lengua, una lucha larga y encarnizada que durará toda mi vida. Por eso digo que la lengua francesa es una lengua enemiga. Pero hay otra razón, y es la más grave: esta lengua está matando a mi lengua materna». (En ‘Lengua materna y lenguas enemigas’).

MC1: Hablar una lengua extranjera es caminar de puntillas: avanzar lento, cansarte rápido, por todas partes terreno escarpado, constantes peligros. También: ver flaquear tus otras lenguas. Pero a la vez: procesos mágicos, transformaciones valiosas, chispas en el cerebro.

E2. «Presté (de Thomas Bernhard) a muchos amigos diciéndoles que nunca me había reído tanto leyendo un libro. Me lo devolvieron sin acabarlo de tan “desmoralizadora” como les parecía esta literatura. Es cierto que su contenido es terrible, pues este “sí” es ciertamente un “sí” a la muerte y, por lo tanto, un “no” a la vida. (En ‘La muerte de Stalin’).

MC2. Nada muere porque todo está muerto, porque todo está vivo.

E3. «¿Cómo habría sido mi vida si no hubiera dejado mi país? Más dura, más pobre, pero también menos solitaria, menos rota; quizá feliz. De lo que sí estoy segura es de que hubiera escrito lo que fuera en cualquier lengua». (En ‘Personas desterradas’).

MC3. Avistar el pasado desde el presente: inane tarea. El futuro jamás se parece a lo imaginado. Hacia delante como hacia atrás: falla toda intuición, cualquier hipótesis, cualquier certeza.

E4. «Empieza el desierto. Jornadas de trabajo tristes, veladas silenciosas, vida solidificada, sin cambios, sin sorpresas. ¿Cómo explicarles, sin ofenderles, que su bello país no es más que un desierto para nosotros, un desierto que hemos atravesado para llegar a lo que se llama “integración”, “asimilación”?». (En ‘El desierto’).

MC4. Antes: cafés, cumpleaños, reuniones sociales. Lo que mis ojos veían: frustraciones, paripé, envidias, vidas vacías de inmigrantes. Ahora, lejos de todo ello: vida más auténtica, con menos lastres. La felicidad. Ah, la felicidad. Pinto un smiley.

E5. «Uno se hace escritor escribiendo con paciencia y obstinación, sin perder nunca la fe en lo que se escribe». (Sobre la gestación de El gran cuaderno, en ‘Cómo hacerse escritor’).

MC5. Si la fe mordiera solo a quienes gozan de talento… Pero prende en todo bicho, y se afianza tozuda entre los incapaces.

E6. «Cinco años después de haber llegado a Suiza, hablo francés, pero no lo leo. No sé cómo he podido vivir sin leer durante cinco años. (En ‘La analfabeta’).

MC6. Binomios perversos. No leer = No escribir. Vivir sin leer = Vivir en el destierro. Arrojada ahí fuera, lejos, a una vida humana, superficial, mediocre y deshonesta. 

Agota Kristof: el tramo triste y encogido de mi yo.

10 de noviembre de 2014

A. García-Villalba: Esquizorrealismo

Alfonso García-Villalba: Esquizorrealismo.
E.d.a. libros. Colección Los días terrestres.
Vivo sometida al maltrato de las interrupciones —no soy la única—, esa bullshit tan cool del multitasking. Sólo. Sé. Que hoy: me espeta el cansancio y estoy hecha un guiñapo.

Alguien soltó por ahí: «Reseñar Esquizorrealismo = explicar racionalmente tu propia locura». Puede que fuera yo. (O no. O sí. O no. El agotamiento descuartiza la memoria).

Tiro (en la nuca) de diccionario:

Esquizofrenia. Enf. mentales caracterizadas por una disociación específica de las funciones psíquicas; en casos graves, demencia incurable

RealismoForma de presentar las cosas tal como son, sin suavizarlas ni exagerarlas.

«Ese es el eje sobre el que se vertebra el esquizorrealismo: realismo paralelo, borroso y gravitatorio, perforación de la psique a partir de la palabra». Cita. Tomada. De. 'Matsuri', séptimo de los nueve relatos agazapados en Esquizorrealismo, tras fabulosa ilustración de Gilles Vranckx.

En el botiquín: melatonina, ibuprofeno, paracetamol, clemastina, betadine, alcohol 70º, bactrobán, terbinafina, vaselina, vicks vaporub, tiritas, esparadrapo, sudocrem. Clavijas desajustadas, remedios que no curan los gritos de infancia. Déjame. Cállate. Diré que prefiero el imperativo esdrújulo rioplatense. Dejame. Callate. Quién.

Mujer ante el espejo, Picasso.
Prosa provocadora, voz poliédrica y cerebral, frases liberadas de todo lo que sobra. Descripciones radiográficas, brevedad recoge-identidades-apaleadas. El pensamiento, ¿no es una alucinación cotidiana? El instinto y el invencible inconsciente. Mundos llenos de fisuras. Visualidad. Irracionalidad. Influencias cinematográficas. Lo onírico no son fantasmas; son uñas mal cortadas.

¿Habrá razones demográficas para la banalización de la existencia? Como especie, nuestra conservación ya no peligra tanto ante la muerte. Somos miles de millones. Qué hay de malo en regocijarse en la superficialidad, en perder un poco el tiempo.   

Me alegro de haber llegado a Esquizorrealismo«Otro rodeo en nuestro viaje camino de ninguna parte»*.

* Cita de Barry Gifford. En: 'Teoría y mambo del amor brutal' (relato quinto).

1 de noviembre de 2014

M. Sanz: No tan incendiario

Marta Sanz: No tan incendiario.
Periférica. Colección «Pequeños tratados».


«Aquí no hay vocación de transparencia. Ni de limpieza. Ni de claridad. Este texto aspira a manchar de tinta las manos que lo agarren».

Todos mis libros los compro en papel. Al inicio de No tan incendiario se me escapa un THIS IS GREAT, y mi lápiz no deja de moverse hasta el final del ensayo. Notas, subrayados, asteriscos, exclamaciones, corchetes. La obra queda hecha una EME. No miro el móvil, no abro el ordenador, aguanto las ganas de ir al lavabo. Me acuesto con los ojos rojos y pocas horas de sueño por delante. Leer vampiriza y roba la salud. Así estamos.

No tan incendiario salpica, ensucia, echa la bronca.

Se manifiesta…
1. Contra la pasividad y la inacción. Contra la cultura como relleno del ocio.
2. Contra los escritores faltos de realidades y demasiada literatura a sus hombros.
3. Contra «la estética de la ternura» y de la cursilería.
4. Contra el espanto de necesitar un público y «ser acogido en el seno del mercado».
5. Contra el estilo «anoréxico».
6. Contra la cultura como herramienta de «pacificación social».
7. Contra una sociedad cada vez más infantilizada en la que la cultura es un placebo. 
8. Contra la consigna de «No molestar».
9. Contra la «efigie del escritor dubitativo» que solo se interroga«Lo inabarcable, la falsa modestia, el ruido y las brumas, asumen un imaginario cada vez más gastado».

Propone…
1. Dar un portazo a la banalidad, el pensamiento crítico frente al entretenimiento. 
2. La cultura como «herramienta para ver, pensar y actuar de otra manera».
3. Lectores dispuestos a entender fuera del radio de «sensibilidad mayoritaria».
4. Renovar lenguajes y géneros para abarcar una realidad más compleja.
5. Escribir la «china en el zapato», «textos que duelan».
6. Atreverse a aseverar y a dar respuestas.
7. Escribir con el máximo rigor como acto «de resistencia».
8. «La literatura como forma de conciencia y como capacidad de nombrar e intervenir en el mundo»; como «posicionamiento ético y, a menudo, también político».

Porque…
1. «Las revoluciones tienen que ver más con el ejercicio de la racionalidad que con el de la víscera».
2. «El mundo ha cambiado, pero no tanto como nos quieren hacer creer».

No tan incendiario está envuelto en color canela y atestiguo que canela en rama es. Se mastica con un buen dolor de muelas, avanza en nosotros y hace de las suyas. 

Bien. De eso se trata.