18 de marzo de 2016

A. Rossetti: Deudas contraídas


Ana Rossetti: Deudas contraídas.
La Bella Varsovia.

«Lo que está frente a mí no es sino la visión virtual de un mundo extraño; y yo no soy sino un clamor más que se une al coro de farsantes. / O de ingenuos».

Libros como este demuestran —de nuevo— que la poesía expresa sobre cualquier otra forma literaria el llanto del mundo y sus heroicidades. No hay lenguaje que iguale su fuerza. Tal vez surgiera de lo inenarrable.

Rossetti presenta en Deudas contraídas un poemario del que brotan dolorosas evidencias actuales: desapariciones, enfermedades, guerras, exilios, penas de muerte. El siemprevivo quebranto.

El fluir de párrafos actúa como un canal abierto donde se desolla hasta el propio canal. Ver, informar, comprender, reconocer. Y después. Y después, qué.

«Somos seres desprendidos de la realidad y anegados en la confusión. / Como fugitivos inermes en la emboscada. / Como aves migrantes que pierden sus rutas». «Y ya no quedarán aceras bajo el cielo para tanta existencia a la intemperie».

La deuda de la conciencia, ¿se paga?
¿A quién, cómo, cuánto, dónde se paga?

7 de marzo de 2016

S. Mesa: Mala letra


Sara Mesa: Mala letra.
Anagrama.

País de Europa del Norte. Engurruño los ojos frente al sol de febrero. En el aire: grajos, urracas, gaviotas, patos. Junto a mí: una bici, un estanque.

Los once relatos de Mala letra son mi primer encuentro con la literatura de Mesa, a la que hasta ahora conocía únicamente por sus (por mí) muy estimadas reseñas. ¿Y bien? Y bien. Me han gustado. Bastante. Mucho. ¿Por qué? Porque inoculan inquietud y zozobra, un desasosiego arduo de explicar, emparentado quizá con el que transmiten las fotos que la autora comparte en redes sociales.

Conforme avanzo en la lectura aprecio en mi persona formas físicas de desequilibrio (¿signos de preocupación?) que no viene al caso mencionar (¿a quién interesa una arritmia, un dedo mordido?). Básicamente, son cuentos bien escritos, de finales incómodos y poco consoladores, llenos de toques maestros. Ese Cárdenas mítico, esos mustélidos, ese cárabo. Mesa escribe como nadie le manda.

Leo al sol de febrero. Nievan heces. Sobrevuelan aves ingratas.