22 de septiembre de 2017

I. Bono: Pan comido

Isabel Bono: Pan comido.
Bartleby Editores. Prólogo de Juan Pardo Vidal.


«Si el mar es el mismo, ¿por qué no descanso?».
«No te pares, dijo, porque moverse sostiene».

Lo empecé descentrada, al sol de julio, en un escenario lúgubre: casa grande, miedo grande, tú en la sombra, esperanza chica.


La larga nostalgia. El corto verano. Los inmensos títulos. Bono escribe consciente de la irrealidad que construye, y por ello precisamente convence. Un relato recordado, fiel a los hechos (quizá), pero, ante todo, creado a golpe de pulsión poética y autoconocimiento. 

Racionalidad y visceralidad se enriquecen y desmiembran mutuamente. Afectos revueltos, irresueltos. Revelaciones. Representaciones que escuecen.

«Si supieras qué absurda me parece esta sombrilla 
y estas estrellas (de mar) movidas por ningún amor.
Qué absurdas esas risas
el calor y los filtros solares.
Yo quería tormentas, no este sol espléndido».

Vivir es el juego más extraño. Aquel en el que las leyes de la probabilidad revientan, por el centro y los costados, el tablero. En cada casilla, un fantasma. Y el dado que salta vertiendo venenos.

Puede que Pan comido sea, como indica Pardo Vidal, un libro sobre el amor. Amar es un arte, y su acción creadora deja aquí su rastro en forma de texto. La intransferible, compleja experiencia del amor: «Algo falla, lo noto: te costó convencerme de que éramos felices». Su difícil engarce: «Tú piensas en algo. Yo pienso por escrito». Sus desesperaciones: «Mis neuronas, […] / no entienden por qué sólo una vida / y por qué precisamente sin ti». Su base endeble: «Sólo se puede querer si crees a ciegas que te quieren».

Qué absurdo, vivir sin crear, me digo.

¿Y crear sin vivir? ¿No lo es más?

13 de septiembre de 2017

V. Woolf: Orlando

Virginia Woolf: Orlando.
Alianza Editorial. Traducción de María Luisa Balseiro.


Hoy me siento masculina. Me ajusto unos pantalones, me calzo unas botas planas y vierto, sobre mi cuello, un perfume andrógino y literario, hijo natural de este libro. Fin de preámbulo.

Woolf, Virginia. Como ensayista, hay pocas autoras a las que admire más. Estilo, lucidez, perspicacia. La viveza de juicio por encima de todo. Hablar siempre con conocimiento de causa.

Orlando, el relato. Una biografía rara, un divertido juego intelectual y narrativo. Más de trescientos años de existencia transforman al protagonista (hombre, al inicio) en mujer. Sin perder su amor a los libros ni su torpeza innata, Orlando conquista una naturaleza cada vez más lechosa y diluida. ¿Qué es lo definitorio en Orlando? ¿Su volatilidad? ¿Su reírse de todo? ¿Sus eternas dudas? ¿Su —desprovista de todo plan— transformación? Que opine cada cual.

«La transacción que ha de hacer un escritor con el espíritu de la época es infinitamente delicada, y de un buen acuerdo entre los dos depende la fortuna de sus obras». En 2017, algunas partes (capítulo 4) se hacen largas. Pero es fácil comprender las palabras de Woolf, el riesgo asumido en 1928 al publicar una novela como Orlando.

Aliada me siento (a Woolf y a Alianza). Seguiré apurando lecturas (hasta el final de mi vista).

6 de septiembre de 2017

S. Montobbio: Desde mi ventana oscura


Santiago Montobbio: Vanuit mijn donkere raam/Desde mi ventana oscura. Editorial Piaam. Edición bilingüe español-neerlandés. Traducción y edición a cargo de Klaas S. Wijnsma.
                

«La ciudad que nadie ve, y es la más grande,
es en la que trabajan y están condenados
a ser siempre iguales
todos mis nadies».

Escribir para envolver la sombra y enhebrar (alguno de) sus hilos.

Poema, palabra, ventana. La vida como horizonte y fluir. Como semilla y campo de todo sentimiento.

Luz, hábitat, alféizar. El deseo de amar. Oleaje-sufrir. Caudales que remontan toda gravedad. Aguas profundas bajo el suelo desierto.

En 2009 Montobbio retoma la escritura tras veinte años de silencio. Desde mi ventana oscura recoge una muestra de obra anteriormente publicada. En el país de la normalidad, Klaas S. Wijnsma creó la editorial Piaam para dar a conocer esta selección de poemas. En la empresa no constan más títulos hasta la fecha.

Página setenta y dos:

ÚNICO MOTIVO (Y VERDADERO) DE MI SILENCIOSA, CONTINUA RETIRADA

Me aplaudían, y nada hay más molesto.