30 de marzo de 2018

J. M. Gil: Las islas vertebradas

Juan Manuel Gil: Las islas vertebradas.
Playa de Ákaba.


Afirmaciones:

1. Cuando escribo, normalmente sé de dónde vengo (vengo de un libro), pero nunca dónde estoy y menos aún hacia dónde me dirijo.

2. De vez en cuando, me gusta no ser capaz de descifrar directamente lo que leo. Fue lo que me sucedió con Inopia y mi experiencia se repite con Las islas vertebradas, última novela del almeriense Juan Manuel Gil. Reviso páginas, ligo cabos, vuelvo a un diálogo del principio.

Martín, la sombra de su padre (¿ecos de Mi padre y yo, un western?) y un puñado de obsesiones emprenden un viaje-huida a un lugar aparentemente remoto. La enfermedad y el alcohol se hacen presentes. Algunos personajes secundarios también.

Se mencionan varias islas. Como soy mala orientándome, las enumero y localizo en el mapamundi. Resultado:

- Isla Soledad, en las Malvinas.
- Isla Decepción, en la Antártida.
- Isla Clipperton o de la Pasión, en el Pacífico norte.
- Isla Thule, en la Antártida.
- Isla Takuu, en Papúa Nueva Guinea.
- Atolón Napuka, en las islas de la Decepción, océano Pacífico.
- Isla Santa Kilda, en Escocia.
- Isla Hirta, en Santa Kilda.

El significado exacto de estas islas en la novela es algo que no logro aún adivinar. Tal vez porque no he leído a Judith Schalansky. (Ejemplo de mis absurdas adivinaciones: poema de Goethe: ‘El rey de Thule’). Respecto al Parque Holandés, encuentro lo que podría ser su réplica en Fuerteventura.

Empiezo y termino Las islas vertebradas en distintos asientos de un mismo avión. Desde el aire diviso tierra, mar y algún pedrusco, aunque miro poco por la ventana para no despistarme. «Como suele ocurrir con cualquier historia en la vida o en la ficción, las etapas, silenciosas e infalibles, fueron conformando un todo. Un todo no especialmente complejo. Tampoco de una condición singular y única. Un todo sin más. Algo en su sentido humano más...».

21 de marzo de 2018

E. Halfon: Duelo

Eduardo Halfon: Duelo.
Libros del Asteroide.


Podría decir que Halfon es un escritor guatemalteco de origen judío con abuelos de Líbano y Polonia. Que su existencia va unida a los seis millones de judíos exterminados por los nazis.

Podría nombrar el lago Amatitlán. Lamentar la muerte del niño Salomón o la de tantos otros desgraciados.

Podría preguntar por Doña Ermelinda y por la verdad que el autor buscaba en la cabaña junto al agua.

Podría pensar en el placer lector que procura esta obra. Qué notas base la sostienen.

Podría asegurar que Duelo es uno de los más bellos ejercicios de memoria literaria que ha caído en mis manos.

Podría comprar más obras de Halfon (y así hacerlo).

Pero nada de esto sería suficiente. Quedaría el más allá. Lo perdurable. Lo intransferible. Lo que arranca material vivo de dentro de uno. El peso —grave, luminoso, inaprensible— en la página. 

14 de marzo de 2018

Andanzas: Leonor de Recondo


Leonor de Recondo: Pietra viva, Sueños olvidados, Amores.
Editorial Minúscula. Traducciones de Lluís Maria Todó y Palmira Freixas.


Firme camino va trazando Leonor de Recondo con sus tres novelas publicadas hasta el momento en castellano. Capítulos breves, ágil fraseo. Un estilo paralelo a la virtud de saber contar lo esencial. Por encima de todo, el fuego interno. La llama de unos personajes traspasados, entre otras muchas cosas, por la fortaleza, el amor-coraje y la sensibilidad.

5 de marzo de 2018

N. Litvinova: Cesto de trenzas

Natalia Litvinova: Cesto de trenzas.
La Bella Varsovia.

«Como tumores / o mariposas nocturnas / en mí viven / los que ya no están».


Pretendo entender 
lo que no entiendo

insomnio
llanuras
vértigo

lo doméstico salvaje

Litvinova trenza el cesto

abuela
madre
rituales

brama la fuerza
de la senil nueva memoria

nunca es fácil
    —no lo es—
cabalgar entre la estirpe
desenterrar matas
remover piedras.