L. Etxenike: Aves del paraíso

Reparar el nido Aves del paraíso llega por correo ordinario desde Salamanca, ciudad donde la obra también fue impresa. Es el primer título que leo de la autora, de la que recuerdo la hospitalidad de una noche en su casa y un gato al que le tuve mucho miedo. Leo en el suelo. Desde el césped, sube al libro una araña que observo campar a sus anchas, pasear por la página, posarse sobre los dibujos y descolgarse al rato, medio saludando, ella sola, como si hubiera concluido lo que vino a hacer aquí, quién sabe qué faena. Desde el inicio se respira la desnudez del lenguaje, elemento clave en esta historia dura, intrigante, portadora de un severo peso. Algo debe descubrirse y encontrarse. Algo que tiene que ver con lo no dicho, con lo no hecho, con lo que uno ha empujado al interior de uno mismo con el talón del zapato, hasta esconderlo o hacerlo trizas igual que pisoteamos el erizo de las castañas. Esta última imagen se repite con mesurada insistencia a lo largo del...