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Mostrando entradas de mayo, 2014

E. Hilsenrath: Fuck America

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Edgar Hilsenrath: Fuck America . Errata naturae. Traducción de Iván de los Ríos. «En Europa tuvo lugar una completa emigración de pueblos. Nada especial». Nacemos y aquí estamos, en «el matadero al que llamamos “La Tierra”». Algunas microcríticas se maceran lento y otras se expectoran como denso escupitajo. Hilsenrath nació en Leipzig (como Leibniz, como Wagner), e igual que Jakob Bronsky —el protagonista de Fuck Am… que escribe en Nueva York su novela EL PAJILLERO— , sobrevivió al holocausto. Llegó a los Estados Unidos en 1951. No todos los testigos de la Segunda Guerra Mundial han desaparecido. Hoy reside en Berlín. «Noviembre de 1938. Estimado Cónsul General: Ayer comenzaron a arder nuestras sinagogas. Los nazis han demolido mi negocio, vaciado mi escritorio, expulsado a mis hijos del colegio, prendido fuego a mi casa, violado a mi mujer, confiscado mis bienes y bloqueado mi cuenta bancaria. Es necesario que salgamos del país. La situación empeora por momento

R. J. Sender: La tesis de Nancy

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Ramón J. Sender:  La tesis de Nancy . Casals. Edición de Francisco Troya y Pilar Úcar. Leer a Ramón J. Sender es penetrar en la casa de un vecino con el que se comparte ascensor. El promotor de semejante cita fue Gonzalo Fernández , traductor y amigo en cuyo criterio confío. Que si recuperar el uso en desuso de nuestra lengua. Que si la literatura. Que si una tertulia en español. Dónde encontrar gente: el gran problema. Mi vida a lo leche condensada (trabajo, pareja, hijos, libros) y mi recelo de los grupos no brindan gran ayuda. Y sin embargo, aquí estamos: cuatro traductores, una historiadora, un doctor en matemáticas y la que teclea esta entrada. Triturando a siete bandas, con compromiso a largo plazo, literatura en español. Perteneciente a una familia «de honda raigambre aragonesa», Ramón J. Sender (1901) fue un «escritor a contrapelo», fecundo y ácrata como pocos. En 1939 se exilió a México y luego a Estados Unidos. Trabajó en las universidades de Alburquerque y de

M. Olschki: Oh, América & Una postal de 1939

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Marcella Olschki: Oh, América & Una postal de 1939 . Periférica. Traducción de Francisco de Julio Carrobles. La vida como haz de recuerdos y olvidar como ese verbo de conspicuo futuro. M. Olschki: abogada, periodista, diseñadora de moda... Wikipedia la resume en siete líneas. Su legado literario: Una postal de 1939 y Oh, América , publicadas en 1954 y 1996, respectivamente. De padre judío y familia sólida, experimenta en carne propia el fascismo antisemita de la Italia de preguerra. Su juventud le exige «su derecho a la vida» y ella abraza con entusiasmo el presente. Una triza de locura cruza estas páginas   sin que la autora caiga en frivolidades o ternezas cargantes. «¡Qué insoportable es la persona feliz!», decía Dostoievski.   En 1946 llega a EEUU, país que estudia con mirada crítica e indagadora. Su última impresión del mismo es Hawái, adonde «hoy vas a ver un cúmulo de rascacielos y horripilantes masas de turistas».   Ambas obras se organizan en ca

F. Dostoyevski: El eterno marido

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Fiódor Dostoyevski: El eterno marido . Alianza. Traducción y nota preliminar de Juan López-Morillas. Pavlovich, eterno marido , se embauca en la aventura de conocer a los amantes de su esposa muerta. A la par, intenta volver a casarse, por supuesto. Entre los amantes busca (y encuentra) a Velchanímov, padre de la criatura que Pavlovich, hasta recién, había creído su propia hija. No importa de qué nos hable Dostoyevski. Con cualquier argumento desmenuza lo que somos y extrae nuestras infectas notas básicas. La verdad se envuelve en pliegues hondos. Lo sencillo no existe, ningún sentimiento es nunca completo. Todos albergamos contradicciones de conciencia. «El monstruo más monstruoso es el monstruo de nobles sentimientos». El eterno marido luce, frente al imperfecto Vechanímov, como un risible papanatas. Un borrachín de buenas —y en la práctica fatales— intenciones.  Pavlovich es, ante todo, un estado civil.  Un don nadie, un tontorrón.  La historia transcurre duran