Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como muerte

L. Tolstói: Confesión

Imagen
Lev Tolstói: Confesión . Acantilado. Traducción de Marta Rebón. Tras un verano marcado por la muerte y sus sicarios (enfermedad, vejez, la suerte y sus pestes), leer a Tolstói reconforta: no hay manera de alcanzar su paz de espíritu pero es fácil simpatizar con sus zozobras. La nada está ahí — aquí —, y fría o caliente nos espera. «La verdad era que la vida es un absurdo. Delante de mí no había nada excepto mi ruina. Y esto aconteció en un momento en que estaba rodeado de lo que se considera la felicidad completa; cuando aún no cumplía cincuenta años». En el cénit de su vida (goza de salud, es un escritor respetado), Tolstói atraviesa una honda crisis de conciencia. Busca, con ahínco, desbaratar los «hilos sutiles de mentira» con los que está entretejida la verdad.  Mentirse a uno mismo no tiene sentido y ninguna de las posturas (ignorancia, epicureísmo, suicidio o desencanto) observadas entre quienes lo rodean le satisfacen. La vida es una cripta envenenada, la muerte...

A. M. Matute: Los niños tontos

Imagen
Ana María Matute: Los niños tontos . Ediciones Destino. Ilustraciones de José María Prim. Me aburrían y me siguen aburriendo los cuentos infantiles. No comprendo el interés que pueden suscitar un gatito que habla o un príncipe a caballo. Finales felices, argumentos repetitivos, estereotipos perniciosos… El placer por la lectura llegó por otro cauce. Quién sabe cómo. Son muchos los autores que convierten a niños o a adultos en ciernes en protagonistas de sus historias. Algunos parecen buscar lectores fáciles: la infancia conmueve. Otros, como Ana María Matute, lo hacen —lo hicieron— de modo justificado y pertinaz. Los niños tontos : niños de todas clases, por todas partes, en veintiún relatos de una crueldad espeluznante .  Breves como el soplar de velas frente a una tarta de cumpleaños. Angustiosos como una película de terror. Hoy, una noche cualquiera, leo para mis hijos tres o cuatro de estas historias. Mañana morirá su autora...

M. Á. Hernández-Navarro: Cuaderno [...] duelo

Imagen
Miguel Á. Hernández-Navarro: Cuaderno […] duelo . Nausícaä. Colección La rosa profunda . Miguel Á. Hernández-Navarro, o Miguel Ángel Hernández , se encaramó al podio del reconocimiento literario con Intento de escapada (Anagrama, 2013) pero ya contaba con varias obras en su haber. Cuaderno […] duelo es una de ellas: cuatro textos en torno a la pérdida (de la madre, de la memoria, del padre, del origen) unidos por el anhelo de formular el dolor. «El duelo es una batalla entre el sentir y las palabras», afirma. «Las huestes del lenguaje siempre serán mermadas por el terrorismo de la experiencia». Hernández escribe en frases cortas, a estocadas y golpes lentos de daga, secretando dudas y fantasmas. Para asegurarse el buen paso utiliza la primera, la tercera y la segunda persona, un recurso que desde mi punto de vista ayuda eficazmente a atrapar el espesor inabarcable del dolor. Cada texto parece tener su conclusión. La literatura es inseparable de la vida. Escribimos ...

J. Mansour: Islas flotantes

Imagen
Joyce Mansour: Islas flotantes. Periférica. Traducción y postfacio de Antonio Ansón. Sé que llovieron reseñas hace un año (esta obra las merece), por lo que asumo el riesgo de repetir lo expresado por otros. Estrategia: condensar. Como Mansour, que habla de cáncer —«el hijo de la pesadilla»—, sexo, hospitales y muerte en pocas páginas. La vejez: obsceno absceso. Un hospital: locura segura. La enfermedad: ocaso anticipado, carne infecta. El cuerpo: nuestro periplo completo. El sexo: Eros contra Tánatos. Última afirmación personal, terminal conato de supervivencia. Mansour convierte lo sórdido en fluido expansivo. Estamos solos. Lo innombrable existe. Aquí: nuestro cuerpo. Escuchemos el silencio.

M.A. Clark Bremer: Cuando acabe el invierno

Imagen
Mary Ann Clark Bremer: Cuando acabe el invierno. Periférica. Traducción de Hugo Bachelli. Mary Ann Clark Bremer es una perfecta desconocida. No doy con ninguna obra suya publicada en inglés. Wikipedia e Internet —desde mi perfil de usuaria— la silencian. Alentada a escribir por un amigo suyo (igual que Gide incitó a Maria van Rysselberghe: Hace cuarenta años , Errata naturae), Clark Bremen redactó una serie de cuadernos literarios, novelas breves narradas con portentosa  maestría y  sobriedad. El dolor de la pérdida temprana —de sus padres, de su tío, de su esposo— ya aparecía en Una biblioteca de verano , su primera obra. Al calor del consuelo de Virginia Woolf, en Cuando acabe el invierno intenta superar su «duelo en tránsito», hallar una nueva piel ( sic ) que le enfrente con el mundo. El estilo de Clark Bremer es cristal puro: adquiere forma después de haber pasado por el fuego. No hablar no es el silencio. Su introspección, próxima a la mudez, captur...

R. Montero: La ridícula idea de no volver a verte

Imagen
Rosa Montero:  La ridícula idea de no volver a verte . Seix Barral. Biblioteca Breve. Marie Curie (Manya Skłodowska) descubrió el radio y el polonio y fue la primera persona galardonada con un Nobel en dos distintas disciplinas, física y química. Por desgracia, eso no fue todo: a los 38 años perdió a su marido, Pierre, padre de sus dos hijas e íntimo colaborador científico . A raíz de esta muerte Marie redacta un breve diario, apenas 30 páginas cargadas de duelo y aflicción dirigidas a Pierre — su Pierre —, sobre las que Rosa Montero iza la biografía de una hembra genial, una de las científicas más brillantes del siglo XX. Tal vez algo sepamos del amor y las pasiones de poetas y escritores, pero todo lo ignoramos de las pulsiones que agitan las mentes de pensamiento lógico y ordenado, de esos seres guiados por el afán de comprensión racional del mundo y la naturaleza. Juzguen por sí mismos: «Pierre mío, la vida es atroz sin ti, es una angustia sin nombre, un de...

E. Laporte: Luz de noviembre, por la tarde

Imagen
Eduardo Laporte: Luz de noviembre, por la tarde. Demipage. Es raro leer a alguien nacido en tu misma ciudad. Nacido incluso en la misma clínica. En una clínica que ya no existe. De una ciudad hacia la que no profeso elevados afectos. Desapego. Alejamiento. Rechazo. Extranjería recubierta de prejuicio. Cócteles molotov dentro de una identidad difusa. Psicoanálisis necesario, interpretaciones  del montón. Laporte y sus hermanos perdieron a su madre y a su padre en el año 2000. Ambos murieron de cáncer, en febrero ella, en diciembre él. Hubo poco tiempo para despedirse. Eduardo tenía veintiún años. Su hermano menor, dieciséis. La vida a veces no resulta creíble, impone un guión en blanco y negro, cruento e irreal. Porque eso me ha parecido entrever en esta novela: la mirada atónita de un hijo ante ese antojo cósmico, lo grotesco de tener que asumir, contra toda esperanza, las imposiciones obtusas de la realidad. « La muerte es lo único verdadero » , dic...

C. Hitchens: Mortalidad

Imagen
Christopher Hitchens: Mortalidad . Debate. Traducción de Daniel Gascón. Christopher Hitchens fue un brillante orador y un autor plural y prolífico. Falleció de cáncer de esófago en diciembre de 2011, pero mientras habitó Villa Tumor ( sic ), continuó escribiendo. Algunas de sus reflexiones fueron recogidas en esta obra inconclusa, Mortalidad . Más allá del ateísmo, Hitchens se considera a sí mismo antiteísta : creer en un ser supremo es una idea totalitaria que destruye la libertad individual. Y más allá de la muerte digna, cavila sobre la situación de no haber muerto : el nivel de atenciones médicas no tiene precedentes pero, por ello, se sufre obligatoriamente por más tiempo. Atacado por el dolor, recuerda a Nietzsche y se ríe de su voluntad de poder . El sufrimiento agudo te aniquila, no te hace más fuerte. El poder, la gloria (si los hay), aparecen solo en los intervalos libres de lucha y de tormento. Junto con la pérdida de fac...