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E. Fortún: Celia, novelista

  Elena Fortún: Celia, novelista . Renacimiento, 2021. Ilustraciones de Molina Gallent. Edición y estudio de Purificació Mascarell.   Según mi madre, metió los libros (y juguetes) de mi infancia en varias cajas, estas cajas se llevaron a un trastero y, tiempo después, desaparecieron. Indagaciones posteriores no sirvieron de nada: simplemente no estaban, nadie sabía, dejaron por toda réplica el enigma.   Cuando pienso en ellos —en los libros perdidos—, se me inflama todavía un trozo de pecho: sin duda contenían (¡fueron! ¡eran! ) la parte más feliz de mi infancia. El lugar seguro, mi auténtico domicilio. Cuentos troquelados, libros móviles, pequeños clásicos; colecciones enteras de Barco de Vapor y de Enid Blyton; cómics y libros de misterio ( ¡Los Siete Secretos! ¡Los Cinco!) por los que perdí la cabeza ( ¡La casa de las mil lámparas! ) a partir de los diez u once años.   Todo ido y sin embargo tan pensado, tan cuidado, tan querido.   Llena...

Safo: Poemas y testimonios

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Safo: Poemas y testimonios . Acantilado, 2020. Traducción y edición de Aurora Luque. Edición bilingüe.   «…Eros, que desmaya los miembros, dulce animal amargo que repta irresistible».   «Pues bello es quien es bello en cuanto a la mirada. Pero también el bueno ha de ser pronto hermoso».   «No sé qué decidir: dos son mis pensamientos».   «No remuevas los montones de guijarros».   Se pregunta Aurora Luque en su introducción a este volumen qué imagen deja en los lectores la poesía de Safo. Pero cabría añadir: ¿qué hace a una poeta del VII a. C. ser leída y respetada durante más de dos mil años? ¿Por qué sigue cautivándonos en el siglo XXI? De su vida apenas quedan fragmentos. De su legado poético, tan solo un puñado de «textos rotos».   En respuesta a Luque, declaro que Safo aúna todo lo envidiable: audacia, talento, amor a lo bello, confianza en sí misma, hedonismo sin culpa, vitalismo,  elegancia,  reflexión . Si su muer...

C. Camacho: La mujer de enfrente

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  Carmen Camacho: La mujer de enfrente . Maclein y Parker, 2023. Obra plástica de Pepe Benavent. «Mujer de enfrente no hay más que todas».   La mujer de enfrente me acompaña al bosque en un   ataque de soledad (¿qué hacen otros ante un zas de soledad?). Verde corazón, corazón verde. Día claro y ampuloso. Paseantes gritan a sus perros y hablan vete tú a saber con quién por sus audífonos. A ninguno parece inquietarle perturbar la primavera o el murmullo del viento. Me acomodo sobre un tronco y abro, por fin, mi libro-tendedero. Como ropas al aire, esparzo por el texto la palabra « mooi» (en neerlandés, bello).   La mujer de enfrente me acompaña cuando   aparco mi bici en la estación de tren. El piano del vestíbulo mistifica la mañana. El intérprete: un sintecho diminuto, encorvado, viejo. Con su carrito de súper. Con su atención entregada al tecleo de sus dedos. Cuánta soledad irradiamos, a ratos, todos      ...

Los últimos segundos de Cuba

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Los últimos segundos de Cuba   Fueron diez días en La Habana. Diez días acoplándome a cada una de sus respiraciones: a su ropa tendida, al grito de los pregoneros, a las tribulaciones de sus habitantes. Cada mañana, oteando el malecón, recibo la primera luz entre depósitos de agua azul intenso. Azul cuba. Después, me lanzo a las calles.   Es abril del veinticuatro. En esos instantes, Leonardo Padura prologa su libro Ir a La Habana . Los años previos han golpeado duramente a los cubanos: la inflación, el desabastecimiento, los salarios limosna, el abandono del campo, el final de toda esperanza de futuro. Las remesas llegadas desde fuera nunca bastan. Hay que marcharse. Las colas frente al Consulado de España exponen por sí mismas el éxodo masivo. El cubano, de nuevo, intenta sobrevivir. Y abandona lo que debería ser su paraíso. Conforme avanza la ruina, el país se vacía.   Por cada esquina, pese a improvisados andamios —pese a fugaces vendajes— todo apunta...

M. Vilas: Roma

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  Manuel Vilas: Roma . Visor Libros, 2020.   ¿Qué hago hablando de un libro publicado hace más de cinco años? No lo tengo muy claro. Pero si llevé Ordesa a Ordesa , debía traer Roma a Roma. Una ciudad cuya belleza empuja al desmayo, al asombro, a la locura. A comprender lo exiguo que seremos incluso tras la más salvaje gloria.   El autor escribió Roma —su último poemario hasta hoy— durante una estancia en la Academia de España entre septiembre del 19 y la primavera del 20. Actuando, sin quererlo, como telonero y espectador primigenio de la pandemia.   Además de en  Ordesa y Roma , estuve en  España y El hundimiento . A Roma, ciudad y libro, reconozco haberle dado muchas vueltas. Empeñada en no admitir mi decepción por el segundo. Deseando no perder mi agrado por la cadencia de Vilas, hechizante fuera de este —en mi opinión— apagado intento lírico.   «Al lado del lujo / la muerte es solo una brisa remota». ...

A. Camilleri: El comisario Montalbano

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  Andrea Camilleri: El comisario Montalbano. Salamandra. Traducciones de Antonia Menini Pagès y Carlos Mayor Ortega.   Siempre quise dedicar un texto a Montalbano, o a Camilleri, pero solo este año fui a Sicilia, donde comí pescado en Punta Secca, frente al supuesto mar de Marinella.   Es febrero y el verdor inunda el horizonte. A ambos lados del camino, limoneros y naranjos rendidos de fruto. Viajo de Oeste a Este con tres libros del comisario, y pienso en la literatura como intensificador de la existencia.   De haber sido hombre, me habría sentido cómoda en la piel de  Salvo Montalbano . Friolero, intuitivo, solitario..., el jefe de la comisaría de Vigàta ama la lectura, la buena comida y la proximidad del mar. Con Livia, su novia, mantiene un profuso contacto telefónico . De noche, y a veces ya de mañana, le agitan pesadillas que Camilleri sabe integrar en el caso sin aburrir al lector. Conmueve del comisario su compasión hacia los defectos h...

M. Tsvietáieva: Diarios de la Revolución de 1917

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Marina Tsvietáieva: Diarios de la Revolución de 1917 . Acantilado, 2015. Traducción de Selma Ancira.   «Y es tan fuerte en mí la atracción por toda valentía solitaria…».   Habría sido más oportuno hablar de esta obra en 2017, pero en Tsvietáieva (1892-1941), la única revolución que cuenta es la ocurrida de manera fija en su interior.   Fue poeta de primera fila, autora de memorias, teatro, inmortal correspondencia ( Cartas del verano de 1926 ) e inclasificables biografías ( Mi Pushkin , Natalia Goncharova , Viva voz de vida ). En Mi madre y la música y Mi padre y su museo nos dejó notas alegres de su infancia. En la adultez, llegaron peores tiempos, marcados por la revolución y el exilio.   «El alma es el deber. El deber del alma — es volar».   Cada artista, su fuente. Una niña sentada ante el piano, con la vista perdida entre los libros situados junto al instrumento. Suspirando por vivir en ese otro negro sobre blanco: las palabras. Dos...