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Mostrando las entradas etiquetadas como Alpha Decay

A. Kristof: No importa

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Agota Kristof: No importa. El Aleph Editores. Traducción de Julieta Carmona Lombardo. «Afuera, en el exterior, no había nada. Gritos, estrellas, y nada más.   Y todo aquello era descolorido como una bofetada». Para conseguir estos cuentos tuve que hacerme socia de una biblioteca en mi lejana ciudad natal y desplazarme a un pueblo de sus alrededores. —Busco No importa , de Agota Kristof. No lo encuentro en la sala. ¿Lo tienen? —Sí que está. Pero hay que bajarlo del parnaso. —¿Del parnaso? —Del piso superior. Ahora se lo traigo. Escribir sobre esta autora resulta más fácil que muchas otras cosas, como por ejemplo, conducir o educar hijos. No importa reúne veintiséis relatos de Kristof (1935-2011). Fueron publicados por El Aleph en 2008 y no han vuelto a editarse, lo cual es una lástima. Kristof, invariablemente, parece divertirse. En sus páginas todo está permitido. El lector se expone —desde el inicio y como en la vida— a la posibilidad...

F. Jaeggy: Vidas conjeturales

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Fleur Jaeggy: Vidas conjeturales. Alpha Decay Mini. Cápsulas literarias portátiles de lectura instantánea. Traducción de Mª Ángeles Cabré. Tres escuetos perfiles de tres grandes de las letras: Thomas de Quincey, John Keats y Marcel Schwob. Trazos opuestos a biografías enciclopédicas. Vidas de ilustres — paradójicas, sugestivas, magnéticas— hechas de las naderías que a todos nos acechan. Anhelos. Drogas. Mala salud. Melancolía que fluye con cada paso que se omite y con cada paso que se da. Los esfuerzos mentales de estos tres protagonistas aniquilaron sus cuerpos (sus corazas físicas; sus defensas). «Todo era ya remoto. La luz burlona y cómplice asentía, ofreciendo un réquiem entre las manos rígidas. Quedaba el catálogo arrugado de un largo deambular». Jaeggy esboza haciendo gala de un estilo escurridizo e indefectiblemente poético. Arranca hilos y pule/tira piedras.  El arte, la vida, la muerte. El amor. Conjeturas. Muestras del indómito caos.  Vidas conje...

A. Zambra: No leer

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Alejandro Zambra: No leer . Crónicas y ensayos sobre literatura. Alpha Decay. Leer a Alejandro Zambra es entrar en una casa limpia y pulcramente ordenada donde se respira aire fresco. Es un gusto dejarse caer en sus asientos, probar sus camas, recorrer sus habitaciones, inspeccionar los roperos o asomarse al patio interior. Nada sobra y tampoco nada falta. El escritor como jardinero, como señor de la limpieza, como recogedor de basura, como decorador de interiores guiado por una digna cautela. Sus textos son moradas armoniosas que uno abandona con aflicción, forzado por esa última línea, esa última página, ese punto final. Por encima de todo, es una escritura gloriosa y adictiva. Aviva el deseo y desencadena una rabiosa lujuria literaria: querer, con impaciencia, leer más, mucho más.  Y haciendo apología de su estilo, concluyo esta microcrítica.