Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como cuentos

H. G. Navarro: La vuelta al día

Imagen
Hipólito G. Navarro: La vuelta al día. Páginas de Espuma. Prólogo del autor.   Hay veces en las que una no quisiera escribir texto alguno sobre libro ninguno sino abrazar a su autor, como es el caso; y expresar, con una mirada, aquello que tan torpemente adquiere forma de palabras. Cada mochuelo a su olivo, cada pájaro a su nido, cada sardina a su mar. En el frío del invierno, me arrimé a este braserillo —de páginas de picón—. Con un mantón claro avivé su fuego. De su lumbre escaparon paisajes, héroes, glorias y memorias . También alguna intrépida «nota azul». Se escribe desde lo que se es, desde donde se está, con lo que se tiene. Que la literatura encuentre luego su puente. M áscara sin máscaras, La vuelta al día es brasero, camilla y faldón. Escribir es jugar con las piedras (y peñas) del camino. Voltearlas. Empujarlas. Asestarles pequeños puntapiés. Salvo para unos pocos, no hay pureza ni virginidad en el acto creativo. Una primera vez no se ...

A. Monterroso: Cuentos

Imagen
Augusto Monterroso: Cuentos . Alianza Editorial. «Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea». 'Fecundidad'. Esta microcrítica no es una cita (ni tampoco una pipa). No sé bien qué pretende salvo honrar a Monterroso, maestro relatero de cepa impura como todo genio creador. Desde allá en sus Américas, produjo una cuentística modelo —rompiendo modelos—. Su don para lo breve innovó a diestra y siniestra, boxeando con gracia y determinación. Cuentos reúne treinta y un relatos procedentes de obras anteriores de Monterroso: Obras completas, Movimiento perpetuo y La palabra mágica . Es difícil no maravillarse al ver en ellos una muestra de casi todo lo que la narrativa breve (y micro) trajo después. El último texto, de carácter metaliterario, se titula 'La brevedad':   «Con frecuencia escucho elogiar la brevedad y, provisionalmente, yo mismo me siento feliz cuando oigo repetir que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Sin embargo, en la sá...

C. Obligado: El libro de los viajes equivocados

Imagen
Clara Obligado: El libro de los viajes equivocados. Páginas de Espuma. Cinco días antes de los atentados de París, llevaba El libro de los viajes equivocados en la mano. Atravesaba la barriada de Bruselas que aparecería poco después en las noticias: Molenbeek. Abundante presencia policial y un paisaje eminentemente masculino roían el ambiente. No pensé en terrorismo en ese instante pero me acordé de otro barrio, Schilderswijk (de los pintores), próximo al centro de La Haya. Lo cruzaba a diario en bicicleta durante los dos años que habité esa ciudad. Con altas tasas de paro y más de un noventa por ciento de población extranjera, continúa siendo uno de los lugares más pobres y conflictivos de Holanda. Once relatos componen este fabuloso y turbulento libro. Tras la lectura del primero hice algo desacostumbrado: tomar tierra, tomar aire, tomar agua . Preguntarme si era el momento justo de franquear esa embestida —hermosa y aterradora— en espiral. Emigraciones, ...

A. García-Villalba: Esquizorrealismo

Imagen
Alfonso García-Villalba: Esquizorrealismo . E.d.a. libros. Colección Los días terrestres. Vivo sometida al maltrato de las interrupciones —no soy la única—, esa  bullshit  tan cool  del  multitasking . Sólo. Sé. Que hoy: m e espeta el cansancio y estoy hecha un guiñapo. Alguien soltó por ahí: «Reseñar  Esquizorrealismo  = explicar racionalmente tu propia locura». Puede que fuera yo. (O no. O sí. O no. El agotamiento descuartiza la memoria). Tiro (en la nuca) de diccionario: *  Esquizofrenia .   Enf. mentales caracterizadas por una  disociación  específica de   las   funciones psíquicas; en casos graves, demencia incurable .  *  Realismo .  Forma de presentar  l as cosas tal como son , sin suavizarlas ni exagerarlas. «Ese es el eje sobre el que se vertebra el esquizorrealismo: realismo paralelo, borroso y gravitatorio, perforación de la psique a partir de la palabra»...

H. G. Navarro: Los últimos percances & El pez volador

Imagen
Hipólito G. Navarro: Los últimos percances & El pez volador. Seix Barral y Páginas de Espuma (edición de Javier Sáez de Ibarra), respectivamente. ¿Empiezo con un párrafo que contenga meramente preguntas en homenaje a uno de los grandes cuentos de estos volúmenes, ese que lleva por título "¿El tren para Irún, por favor?"? ¿No supondrá una imitación exangüe y descolorida? ¿No terminaré multiplicando el primer interrogante por equis o zeta (evitando el 1 y el 0) y convirtiéndolo en una ristra excesiva de preguntas? ¿Suena lúcido decir «leyendo estos relatos no me como las uñas sino las venas»? ¿A quién le importa qué es un libro o lo que quiere decir? ¿Un libro es lo que parece? ¿Un libro es lo que significa? ¿Un libro es, lo parece, o sólo significa? Bien. Comencemos de una vez, seamos serios. Reconozcamos que nunca sabemos cómo decir lo que queremos decir, que este segundo párrafo también se inicia en blanco y el blanco nos lleva palabra a palabra al...

M. Perezagua: Leche & Criaturas abisales

Imagen
Marina Perezagua: Leche & Criaturas abisales . Los libros del lince. Prólogo ( Leche ) de Ray Loriga. Comienzo esta reseña mirando al agua, con cara de partido de waterpolo como cada sábado tarde. No voy a pararme a explicar el origen de esta afición… que ni siquiera es mía. Yo lo que quiero es escribir sobre Criaturas abisales y Leche , o sobre Leche y Criaturas abisales . Perezagua practica el buceo a pulmón. Algunos la llaman sirena pero no estoy de acuerdo: su escritura embate como un kraken. E legancia, contundencia, f luidez, imaginación, precisión   y una  inmensa inteligencia. Criaturas fascinantes en marcos minuciosamente alicatados. Relatos  que  arrastran hacia incómodas profundidades y dinamitan toda frontera y toda horma desde el latido d e una vena reseca. Para parir hay que vaciar los pulmones con el fin de no abrirse en canal, y así conviene hacer (me refiero a extraerse el aire) frente a estos veintiocho cuentos....