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M. Vilas: Roma

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  Manuel Vilas: Roma . Visor Libros, 2020.   ¿Qué hago hablando de un libro publicado hace más de cinco años? No lo tengo muy claro. Pero si llevé Ordesa a Ordesa , debía traer Roma a Roma. Una ciudad cuya belleza empuja al desmayo, al asombro, a la locura. A comprender lo exiguo que seremos incluso tras la más salvaje gloria.   El autor escribió Roma —su último poemario hasta hoy— durante una estancia en la Academia de España entre septiembre del 19 y la primavera del 20. Actuando, sin quererlo, como telonero y espectador primigenio de la pandemia.   Además de en  Ordesa y Roma , estuve en  España y El hundimiento . A Roma, ciudad y libro, reconozco haberle dado muchas vueltas. Empeñada en no admitir mi decepción por el segundo. Deseando no perder mi agrado por la cadencia de Vilas, hechizante fuera de este —en mi opinión— apagado intento lírico.   «Al lado del lujo / la muerte es solo una brisa remota». ...

M. Vilas: Ordesa

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Manuel Vilas: Ordesa . Alfaguara, 2018.   Hace tres años de Ordesa . Desde entonces, ha llovido mucho Vilas. Un agua que me he perdido haciendo qué.    Doy con notas tomadas en aquel entonces. Uso el pasado. Pensé en Vilas y Ordesa como  inseparables. Un doble quebranto. La tierra y la conciencia a punto de morir y de nacer.   Cuando se lee a Vilas suceden cosas. Sus textos empujan a reescribir la propia vida, a trazar un (tímido) universo paralelo al del autor. Si lees a Vilas en el baño, por ejemplo, el baño empieza a hablarte y a contarte cosas: el retrete, el lavabo, la ducha. Cambiaste de domicilio ocho veces en diez años y llevas dieciocho sin bañera. En España siempre tuviste bañera. Piensas todo esto con Ordesa en las manos y Vilas desaparece en tus casas sin bañera.   Vilas es telúrico. Vilas es atávico. Vilas da miedo. Es un místico de fe cambiante, y sin embargo —y por ello— inamovible. ...