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Mostrando las entradas etiquetadas como Mary Ann Clark Bremer

M.A. Clark Bremer: Los antepasados

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Mary Ann Clark Bremer: Los antepasados . Periférica. Traducción de Hugo Bachelli. «Conservo sólo la memoria y la impresión de lo amado con fiereza». Es la quinta obra que reseño de Clark Bremer , esta serie exquisita suya de cuadernos impregnados de lirismo. Desprovista de lazos cercanos, la autora apura el tramo de vida que le queda. Con voz serena evoca a algunos ascendientes y especula sobre el vacío que dejaron sus secretos. La palabra que nunca desentona. La sencillez y libertad que otorgan una amplia cultura y haber llegado al fondo de uno. En cada párrafo, un sortilegio. Me pregunto qué supuso para Hugo Bachelli traducir estos cuadernos. Dónde y cómo fueron escritos, qué gesto mantenía Clark Bremer sobre sus páginas, cómo se encadenaban sus memorias. Pepe y Leonor, Sevilla, 1940 La familia, ¿lastre o suerte? ¿Cuánto pesa, en la vida de uno, un antepasado? Los que más me interesaron fueron siempre quienes no llegué a conocer: la abuela ...

M. A. Clark Bremer: Una pasión parecida al miedo

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Mary Ann Clark Bremer:  Una pasión parecida al miedo . Periférica. Traducción de Hugo Bachelli. «No hay pasión que robe con tanta determinación a la mente todo su poder de actuar y razonar como el miedo». ( Edmund Burke) Es un placer leer, uno por uno, los cuadernos de notas de Clark Bremer. Una pasión parecida al miedo compone el número cuatro. Un texto —como los anteriores— elegante y de bella estructura, jalonado en este caso por citas e ideas de Burke y de Chéjov. Tras trágicas pérdidas, dos viudos jóvenes se encuentran en un hotel de Berna. Recreando retrospectivamente lo vivido, Clark Bremer nos habla de dos emociones en tándem frecuente, el miedo y el amor . En este caso, del amor «de los que nada esperan ya del amor». Porque el miedo, a nuestro pesar, es a veces la emoción más poderosa. La que, contra nosotros mismos, vence. La que actúa, para los timoratos, como justificante perenne. No di el paso. Tuve miedo. (Y también tuve miedo de mi miedo). Por...

M.A. Clark Bremer: El librero de París y la princesa rusa

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Mary Ann Clark Bremer:  El librero de París y la princesa rusa . Periférica. Traducción de Hugo Bachelli. Dedico una segunda microcrítica a esta autora , la dama de pulcra elegancia. Sus dos primeros libros ( Una biblioteca de verano y Cuando acabe el invierno ) fueron descubrimientos fortuitos. Este, por el contrario, ha sido intencionado. Años 60, París. Un librero y una noble rusa. La guerra y sus trágicas pérdidas. Jean-François de Bastide como murmullo de fondo. Clark Bremer es testigo y cronista de un amor interrumpido por una inexplicable desaparición. Anécdotas mínimas incrustadas en libros y lecturas. Recuerdos engarzados en un collar de perlas. Frases transparentes. Comas de nailon.  Literatura sin trampas, libre de pedantería.   La oscilación del pecho se detiene: sí, el placer perturba.  Nácar. Suavidad proustiana. Cofre forrado del mejor terciopelo.  Piedras que huelen a sándalo y especias.  Belleza que no hace falta des...

M.A. Clark Bremer: Cuando acabe el invierno

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Mary Ann Clark Bremer: Cuando acabe el invierno. Periférica. Traducción de Hugo Bachelli. Mary Ann Clark Bremer es una perfecta desconocida. No doy con ninguna obra suya publicada en inglés. Wikipedia e Internet —desde mi perfil de usuaria— la silencian. Alentada a escribir por un amigo suyo (igual que Gide incitó a Maria van Rysselberghe: Hace cuarenta años , Errata naturae), Clark Bremen redactó una serie de cuadernos literarios, novelas breves narradas con portentosa  maestría y  sobriedad. El dolor de la pérdida temprana —de sus padres, de su tío, de su esposo— ya aparecía en Una biblioteca de verano , su primera obra. Al calor del consuelo de Virginia Woolf, en Cuando acabe el invierno intenta superar su «duelo en tránsito», hallar una nueva piel ( sic ) que le enfrente con el mundo. El estilo de Clark Bremer es cristal puro: adquiere forma después de haber pasado por el fuego. No hablar no es el silencio. Su introspección, próxima a la mudez, captur...