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M. Á. Oeste: Vengo de ese miedo

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  Miguel Ángel Oeste: Vengo de ese miedo. Tusquets Editores, 2022.   Mi cuerpo se tensa al escribir estas líneas . Quizá porque yo también vengo de ese miedo . Para narrar el infierno, dice Neige Sinno, hay que haber salido de él. Dejar atrás una casa, haber cerrado una puerta.   No es el punto de partida en esta historia donde no se ocultan ni la rabia, ni el rencor, ni el odio, ni el miedo. Sobre todo, el miedo. Esa herida supurante del maltrato. Una víscera infectada que mutila y paraliza. Que al menor despiste, todo lo corroe.   «Quiero matar a mi padre», nos dice —y se repite a sí mismo— el narrador. Y parece que a través de este mantra doloroso va encontrando el coraje de adentrarse en la negrura del pasado. Su viaje particular a una ansiada sanación a la que su paternidad reciente incita.   Golpe a golpe, recuerdo a recuerdo. Para tratar de entender cómo pudo pasar aquello, de dónde viene el yo que somos. Estas pieza...

M. Lowry: Bajo el volcán

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Malcolm Lowry: Bajo el volcán. Tusquets Editores, 2009. Traducción de Raúl Ortiz y Ortiz.         Era un título pendiente desde hacía años. Atravesarlo ha resultado una experiencia lenta, densa, mareante, por momentos alucinógena, en concordancia con los tumbos de un alcohólico —el excónsul británico Geoffrey Firmin— frente a su desdicha.   Lowry dedicó a Bajo el volcán (1947) una década de su igualmente alcohólica vida. En el prólogo nos cuenta que quiso «escribir al fin la auténtica historia de un borracho». La última incursión literaria parecida que recuerdo fue La pecera , de Juan Gracia Armendáriz.   México, 1938, Día de los Muertos. Una sola jornada de delirio y autodestrucción en Quauhnáhuac (Cuernavaca), con los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl de fondo. Firmin, un hombre culto, recibe la visita de su exmujer Yvonne y de su hermanastro. El amor —en toda su crudeza, con todo su dolor— no es suficiente para sepa...

I. Bono: Diario del asco

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Vomitar miedo   «La psiquiatra me recomendó que escribiera una especie de diario y eso he hecho, escribir este Diario del asco , más por entretener las manos que la cabeza».   Habla Mateo ( separado, cincuenta y un años, habitante insustancial de una ciudad del sur de España) , aunque esta obra haya sido vomitada por Isabel Bono (Málaga, 1964). Bono es autora de una larga lista de libros de poesía, de la novela Una casa en Bleturge (Premio Café Gijón 2016) y, recientemente, de este Diario del asco .   Asco. Aversión. Rechazo. Tedio. Hastío. Desapego. Repugnancia. Una a que suena a grito. Una ese que te asfixia. Una /k/ que te deporta al hoyo de la o , situado a varios metros de uno mismo.   Ese uno mismo —el ceniciento protagonista— se mueve a trompicones sin motivos para seguir vivo. ¿Por qué? Por lo ya insinuado entre estas líneas: a su alrededor, todo es un ASCO.   Madre muerta, padre enfermo, novia muerta, hermano...

Patria: NOTAS CRUDAS

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Fernando Aramburu: Patria . Tusquets Editores.                                            En el punto de mira                                              la sospecha                                            de la no pertenencia                   ...

Fernando Aramburu: Las letras entornadas

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Con este texto me despido hasta el mes de septiembre. Un saludo y que disfruten de calores y fríos allá donde se encuentren. Felices lecturas, también, si les da por leer. «Sin amor a la literatura no hay crítica». «Para bien o para mal, soy un hijo intelectual de mi tiempo, pero no su prefijada consecuencia». PLANTEAMIENTO Me pregunto si seré capaz de reseñar una obra que tantos libros encierra y engrandece. Esta vez, el minúsculo A6 que utilizo para anotaciones se ha visto desbordado. Aún aspiro a convertir mi azulada maraña en algo comprensible. Dejo a mi mar de dudas disolverse sin convicciones en un vaso de café y comienzo a deshebrar. Vamos. Capítulo primero: “Un niño en San Sebastián”. Quien parece ser el propio autor (Aramburu se encarga de suministrar al lector abundantes evidencias) se reúne durante once meses con alguien presentado como el Viejo . En casa de este —y al calor de buenos vinos— conversan cada jueves tras la temprana cena aleman...