Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Elena Fortún

E. Fortún: Celia, novelista

Imagen
  Elena Fortún: Celia, novelista . Renacimiento, 2021. Ilustraciones de Molina Gallent. Edición y estudio de Purificació Mascarell.   Según mi madre, metió los libros (y juguetes) de mi infancia en varias cajas, estas cajas se llevaron a un trastero y, tiempo después, desaparecieron. Indagaciones posteriores no sirvieron de nada: simplemente no estaban, nadie sabía, dejaron por toda réplica el enigma.   Cuando pienso en ellos —en los libros perdidos—, se me inflama todavía un trozo de pecho: sin duda contenían (¡fueron! ¡eran! ) la parte más feliz de mi niñez. El lugar seguro, mi auténtico domicilio. Cuentos troquelados, libros móviles, pequeños clásicos; colecciones enteras de Barco de Vapor y de Enid Blyton; cómics y libros de misterio ( ¡Los Siete Secretos! ¡Los Cinco!) por los que perdí la cabeza ( ¡La casa de las mil lámparas! ) a partir de los diez u once años.   Todo ido y sin embargo tan pensado, tan cuidado, tan querido.   Llenar e...

E. Fortún: Lo que cuentan los niños

Imagen
El mundo gira quieto Saltar de Elena Garro a Elena Fortún (1886-1952), nacida Encarnación Aragoneses, no tiene mucha lógica lectora, lo reconozco. Que un conejo entrevistara a niños trabajadores en el Madrid de los años 30, tampoco. Se llamaba Roenueces y era reportero de Gente Menuda , suplemento infantil de la revista Blanco y Negro . Las tareas redactoras de Fortún (empezó a colaborar en el cuadernillo en 1928) se multiplicaban, y el uso de seudónimos y heterónimos le permitía diversificar su camuflaje. Roenueces fue uno de sus varios sobrenombres. Lo que cuentan los niños recoge dieciocho entrevistas llevadas a cabo por este roedor durante 1930 y 1931. Son conversaciones reales mantenidas por la autora con niños trabajadores de Madrid (principalmente) y del pueblo segoviano de Ortigosa del Monte. Nos indica María Jesús Fraga en el prólogo que se ha podido comprobar la identidad de la mayoría de los entrevistados. Los textos plasman no solo la frescura infantil ...