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Mostrando las entradas etiquetadas como escribir

A. Pauls: El pudor del pornógrafo

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Alan Pauls: El pudor del pornógrafo . Anagrama. Posfacio inédito del autor. Un libro del autor de El pasado (Anagrama, Premio Herralde 2003) escrito a los 21 años con En el punto inmóvil como título provisional. Publicado desde el principio —por suerte— como El pudor del pornógrafo (Editorial Sudamericana, 1984) gracias a la insistencia de Enrique Pezzoni. En el posfacio estoy cazada (perdición personal). Elaborado desde la memoria de una obra escrita tres décadas atrás, el autor se pregunta «qué clase de quién» responderá por tan macabro anacronismo — la reedición de una primera novela—, qué clase de «yo» puede tener derecho aún a firmar ese libro. El pudor del pornógrafo es una parodia, una novela epistolar transmutada en novela de terror. Su protagonista (aparte de su ocupación,  de él  nada sabemos) dedica todo su tiempo a responder misivas de mujeres y hombres que, buscando algún tipo de guía, le cuentan sus pasiones. La comunicación que mantiene co...

A. Kristof: La analfabeta

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Agota Kristof: La analfabeta. Ediciones Obelisco. Traducción de Juli Peradejordi. Once recortes vitales, once textos. Agota Kristof (1935-2011) nació en Hungría, emigró a Suiza y escribió en francés. Fue autora, entre otras obras, de las novelas   Claus y Lucas   ( El gran cuaderno, La prueba, La tercera mentira ) y   Ayer , del volumen de cuentos No importa y de multitud de obras de teatro . (EXTRACTOS Y MICROCAVILACIONES) E1. «Así es como, a la edad de veintiún años, me enfrento a una lengua desconocida para mí. Empieza mi lucha para conquistar esa lengua, una lucha larga y encarnizada que durará toda mi vida. Por eso digo que la lengua francesa es una lengua enemiga. Pero hay otra razón, y es la más grave: esta lengua está matando a mi lengua materna». (En ‘Lengua materna y lenguas enemigas’). MC1: Hablar una lengua extranjera es caminar de puntillas: avanzar lento, cansarte rápido, por todas partes terreno escarpado, constantes peligros. También...

A. Kristof: Ayer

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Agota Kristof: Ayer . Edhasa. Traducción de Manuel Pereira. «Era el camino de los que han dejado su casa, su país. A ambos lados se extendían inmensos campos cenagosos». Hoy engullo  Ayer  con la certeza de no haber dado nunca con literatura como la de Kristof. Aunque cómo saber si esto no es mentira. Leo, releo, respiro acompasada . I ncisiones invisibles van cortando piernas, uñas, brazos. S eñales sin evidencia. Marcas carentes de forma. Mi ejemplar de Ayer  es una primera edición de 1998. La portada, el dibujo  infantiloide  de  una maleta . Cargada  poco después, en tren dirección Ámsterdam, desde Hendaya , guardada en un dormitorio de literas compartidas. Tobías muere  en un país extranjero. De día taladra piezas en una fábrica de relojes. Prisión o fábrica, da lo mismo: «todo el horror de la vida me estalla en la cara». De noche, escribe.  «Es convirtiéndose en un don nadie como se puede ser ...

M. Duras: Escribir

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Marguerite Duras: Escribir. Tusquets Editores, Fábula. Traducción de Ana Mª Moix. Solía leer a Duras en periodos de exámenes.  Aquella biblioteca con volúmenes al alcance de la mano invitaba a la lectura. Era fácil hallar mesa y devorarlos in situ, sin mediar préstamo alguno.  Sus obras, consumidas como sándwiches durante las pausas de estudio, me aportaban bastante más que los apuntes universitarios. Duras. Portentosa madame de lo escueto que esparce su prosa a dentelladas. Hermana en nombre y casta de otra gran Marguerite, Yourcenar. Un escritor «es algo extraño, una contradicción, un sinsentido». Cuando se extrae todo de uno mismo  — todo un libro — , se vive una soledad que no se comparte con nadie, una locura que a veces no se ve, sólo se presiente. Escribir es un «delirio personal» que casi nada detiene. Duras rechaza las obras sin «poso alguno, sin auténtico autor, sin noche». La verdadera escritura se incrusta en el pensamiento y ...

V. Luiselli: Papeles falsos

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Valeria Luiselli: Papeles falsos. Sexto Piso. Sucumbí a su talento. Cuando leí Los ingrávidos (Sexto Piso), su novela de «aliento corto», creí que no se podía ser tan joven y escribir de ese modo magistral. No sé si Papeles falsos , su obra anterior, es mejor. Es distinta. Porque no es novela, son ensayos, unos ensayos que duelen de tan bellos. Pensamientos ajenos a leyes newtonianas. Crónicas que ahogan el latido cardiaco y seducen sin remedio. La escritura de Luiselli es un vuelo suave lleno de objet os preciosos.  Leerla, caminar por las piedras de un río colmado de alimento. Río, rúa. No me quedó claro el significado de saudade , eje central de “Dos calles y una banqueta”. En un viaje a Lisboa busco la Rua da Saudade , pero hallo su probable sentido junto a un cadáver tendido en la catedral : « Muita saudade de Elisa, João e filhos ». La muerte también habla, también explica. Escribir es hacer huecos para no encontrar nada, dice Luiselli. Escrib...