Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Libros del Asteroide

A. Wagenstein: Lejos de Toledo

Imagen
Angel Wagenstein: Lejos de Toledo. Libros del Asteroide, 2010. Traducción de Venceslav Nikólov.     «…y de la locura de los deseos, pecaminosa, pero tan dulce».  (Tercera parte)     H. me invita a seguirle a un encuentro científico, yo acepto y así es como llegamos a Plóvdiv, en la Tracia búlgara, la ciudad de las siete colinas a orillas del Maritsa.    Fundada por Filipo II de Macedonia (padre de Alejandro Magno), consta como la urbe viva más antigua de Europa. Doce metros de subsuelo lo atestiguan: cada piedra oculta otra piedra. Un trenzado de capas culturales orgullo de sus habitantes: las ruinas de Nebet Tepe, el estadio romano bajo el centro histórico, el teatro a los pies del conservatorio, la mezquita… Excaven y vean.   Es un día despejado proclive a ensoñaciones. La luz suaviza el otoño de los parques y al sur se intuye el espesor de los Ródopes. Enseguida activo mi fiel hábito: dejarme arrastrar por lo que surja. El place...

J. Mauro de Vasconcelos: Mi planta de naranja lima

Imagen
    José Mauro de Vasconcelos: Mi planta naranja lima. Libros del Asteroide, 2011. Traducción de Carlos Manzano.   Pobreza, desabrigo, brutalidad. La familia-hoyo . La saña de la supervivencia. Pequeñas — no grandes — esperanzas.   La bondad y la necesidad de cierto amparo. La sensibilidad. El salvavidas de la escuela. El auxilio de la imaginación.   Zezé y el Portuga. La importancia de tener un amigo, al menos un amigo. El rescate de un niño que, de adulto, afirmará que «la vida sin ternura no es gran cosa precisamente».   José Mauro de Vasconcelos + Mi planta de naranja lima = univocidad.   Este libro fue regalo de una madre.    Fin.

E. Halfon: Duelo

Imagen
Eduardo Halfon: Duelo. Libros del Asteroide. Podría decir que Halfon es un escritor guatemalteco de origen judío con abuelos de Líbano y Polonia. Que su existencia va unida a los seis millones de judíos exterminados por los nazis. Podría nombrar el lago Amatitlán. Lamentar la muerte del niño Salomón o la de tantos otros desgraciados. Podría preguntar por Doña Ermelinda y por la verdad que el autor buscaba en la cabaña junto al agua. Podría pensar en el placer lector que procura esta obra. Qué notas base la sostienen. Podría asegurar que Duelo es uno de los más bellos ejercicios de memoria literaria que ha caído en mis manos. Podría comprar más obras de Halfon (y hacerlo). Pero nada de esto sería suficiente. Quedaría el más allá. Lo perdurable. Lo intransferible. Lo que arranca material vivo dentro de uno. El peso —luminoso, inaprensible— en la página. 

E. Reyes: Memoria por correspondencia

Imagen
  Emma Reyes: Memoria por correspondencia. Libros del Asteroide. Prólogo de Leila Guerriero. «Un niño de cuatro años puede ya sentir el deseo de no querer vivir más y ambicionar ser devorado por las entrañas de la tierra». El recuerdo no se fija a voluntad pero toda obra se ancla en la propia biografía. Emma Reyes (1919-2003), pintora colombiana, recoge sus memorias infantiles en veintitrés cartas que envía a su amigo Germán Arciniegas. Se publican, como ella quiso, tras su muerte. Su español imperfecto, la mirada fresca, la desolación, los eventos terribles, su no culpar a nadie, los golpes de humor... Son aspectos mentados por la crítica que deseo igualmente destacar. Con todo, es su capacidad para evocar al detalle esas vivencias remotas lo que me sobrecoge. Reyes la justifica así:  «A ti te parecerá extraño que yo pueda contarte con tanta precisión los acontecimientos de esta época tan lejana. Yo pienso que un niño de cinco años qu...