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Los últimos segundos de Cuba

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Los últimos segundos de Cuba   Fueron diez días en La Habana. Diez días acoplándome a cada una de sus respiraciones: a su ropa tendida, al grito de los pregoneros, a las tribulaciones de sus habitantes. Cada mañana, oteando el malecón, recibo la primera luz entre depósitos de agua azul intenso. Azul cuba. Después, me lanzo a las calles.   Es abril del veinticuatro. En esos instantes, Leonardo Padura prologa su libro Ir a La Habana . Los años previos han golpeado duramente a los cubanos: la inflación, el desabastecimiento, los salarios limosna, el abandono del campo, el final de toda esperanza de futuro. Las remesas llegadas desde fuera nunca bastan. Hay que marcharse. Las colas frente al Consulado de España exponen por sí mismas el éxodo masivo. El cubano, de nuevo, intenta sobrevivir. Y abandona lo que debería ser su paraíso. Conforme avanza la ruina, el país se vacía.   Por cada esquina, pese a improvisados andamios —pese a fugaces vendajes— todo apunta...

L. Meruane: Sangre en el ojo

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Lina Meruane:  Sangre en el ojo. Caballo de Troya. Una joven diabética — escritora de orígenes chilenos— pierde la vista. Tiene un novio gallego con el que vive en Nueva York. En el curso de la novela, un experto oftalmólogo la opera. Pero la ceguera regresa. América parece generar desde hace años la mejor literatura en español. De allá llega lo más audaz y rompedor: piezas tocadas por lo experimental, por la globalización, por la identidad y sus conflictos, por el bilingüismo . Son muchos los autores latinoamericanos que viven fuera de su frontera natal . Como Lina Meruane y su narrativa exquisita. La mano ciega de Sangre en el ojo todo lo ve y lo registra. Se levanta y nos obliga a pasar páginas. Para que leyendo palpemos. Para que palpando intuyamos el golpe de genialidad que se nos brinda. Sangre en el ojo rabia de puro lúcido. Coloca su foco en los túneles de la salud y su pérdida. Un camino peligroso lleno de intereses y voluntades en juego. Meruane...