R. Montero: La ridícula idea de no volver a verte
Rosa
Montero: La ridícula idea de no volver a verte.
Marie Curie (Manya
Skłodowska) descubrió el radio y el polonio y fue la primera persona
galardonada con un Nobel en dos distintas disciplinas, física y química. Por
desgracia, eso no fue todo: a los 38 años perdió a su marido, Pierre, padre de
sus dos hijas e íntimo colaborador científico.
Seix Barral. Biblioteca Breve.

A raíz de esta
muerte Marie redacta un breve diario, apenas 30 páginas cargadas de duelo y
aflicción dirigidas a Pierre —su
Pierre—, sobre las que Rosa Montero iza la biografía de una hembra genial, una
de las científicas más brillantes del siglo XX.
Tal vez algo
sepamos del amor y las pasiones de poetas y escritores, pero todo lo ignoramos de
las pulsiones que agitan las mentes de pensamiento lógico y ordenado,
de esos seres guiados por
el afán de comprensión racional del mundo y la naturaleza.
Juzguen por sí
mismos: «Pierre mío, la vida es atroz sin ti, es una angustia sin nombre, un
desamparo sin fondo, una desolación sin límites». «Pierre mío, me levanto
después de haber dormido bien, apenas hace un cuarto de hora de eso y, fíjate,
otra vez tengo ganas de aullar como un animal salvaje».
Cualquier final impone,
al cabo, la ridícula idea de no volver a verse. La quiebra amorosa puede ser
un infortunio más letal que la muerte, un «espasmo de agonía», enfermizo, quizás,
pero real: despedirse en vida y para siempre.
La ridícula idea... derrocha armonía en su entero diseño. Una obra volátil
como el hidrógeno, inundada de pasajes de súbita belleza. Como ese aplastar carbones
con las manos desnudas (sic) o ese
viaje en tren de Curie hacia
Burdeos, sola, al inicio de la Primera Guerra, alejando de los alemanes la reserva de radio en una pesada valija.
Termino esta obra
como todas las de Montero: colmada de aliento vital; protegida por un rato
del horrible desconsuelo de la vida. Lean. Sufran. Vivan.
Comentarios
llevaba unas cuantas MCL sin leer... Gracias por todas ellas. y sí, es mucho más cortante y doloroso no volver a verse en vida.
Un beso y un abrazo.
Marian