M. Vilas: Ordesa

Manuel Vilas: Ordesa . Alfaguara, 2018. Hace tres años de Ordesa . Desde entonces, ha llovido mucho Vilas. Un agua que me he perdido haciendo qué. Doy con notas tomadas en aquel entonces. Uso el pasado. Pensé en Vilas y Ordesa como inseparables. Un doble quebranto. La tierra y la conciencia a punto de morir y de nacer. Cuando se lee a Vilas suceden cosas. Sus textos empujan a reescribir la propia vida, a trazar un (tímido) universo paralelo al del autor. Si lees a Vilas en el baño, por ejemplo, el baño empieza a hablarte y a contarte cosas: el retrete, el lavabo, la ducha. Cambiaste de domicilio ocho veces en diez años y llevas dieciocho sin bañera. En España siempre tuviste bañera. Piensas todo esto con Ordesa en las manos y Vilas desaparece en tus casas sin bañera. Vilas es telúrico. Vilas es atávico. Vilas da miedo. Es un místico de fe cambiante, y sin embargo —y por ello— inamovible. ...