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S. Orne Jewett: La tierra de los abetos puntiagudos

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Sarah Orne Jewett: La tierra de los abetos puntiagudos. Dos Bigotes. Traducción de Raquel G. Rojas. «El aire era puro y una no podía desear otra cosa que convertirse en ciudadana de un continente tan diminuto pero completo como aquella tierra de pescadores».  A veces juzgo un libro por su capacidad para comportarse como un bizcocho de Proust, también llamado por otros bollo, tostada o magdalena. Sé que no estoy en lo universalmente cierto (la ambición de comunión: un delirio), pero una mala obra, amén de tiempo perdido, poco deja en mí. No fue el caso de esta novela de la norteamericana Orne Jewett (1849-1909), de la que hasta ahora no se había publicado nada en castellano. Por su brevedad, unas 160 páginas, en algunas ediciones en lengua inglesa se divulga como novela corta junto con otros relatos de la autora ( The country of the pointed firs and other stories ) . Publicada en 1896, narra el verano de una escritora en la villa imaginaria de Dunnet...

M. Waltari: La gran ilusión

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Mika Waltari: La gran ilusión. Gallo Nero. Traducción de Luisa Gutiérrez. «¡Ojalá pudiéramos saber cuánto dolor se oculta bajo todos los rostros sonrientes!». Regresar a Waltari me ha hecho feliz . Desde el monumental Sinuhé, el egipcio , no lo visitaba. Él a mí, sin embargo, sí: muchas de las tribulaciones del imperfecto buen Sinuhé siguen conmigo. La literatura —cuando lo es— remuerde la memoria. Mika Waltari (Helsinki, 1908-1979) fue uno de los mayores escritores de su tiempo, y uno de los autores finlandeses más prolíficos. La gran ilusión fue su primera novela (el primero de sus viajes ). Waltari solo tenía diecinueve años. Entre París y Helsinki, dos hombres y una mujer componen un triángulo de fuegos y renuncias sustentado por el dolor real de la vida . Son los años veinte, con su bohemia, sus adicciones y su horadado optimismo. El tango, la juventud, los comienzos del cine; Waltar i es testigo fiel de un tiempo pródigo en ilusiones. «¿No es maravi...

H. Melville: Moby Dick

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Herman Melville: Moby Dick. Penguin Clásicos. Traducción de Enrique Pezzoni. Introducción de Andrew Delbanco. «Y en ese inefable esperma lavé mis manos y mi corazón». Lo protegí a muerte en las tempestades. Las páginas se iban volviendo húmedas, el lápiz apenas dejaba marcas, temí perderlo en muchos barcos. Pero Moby Dick sobrevivía día a día, como infectado por el tesón y la furia del capitán Ahab. Cómo hablar de una obra de la que no se debe hablar. « Moby Dick es un libro letal, hostil a toda convención, del que jamás debería hacerse un retrato». De acuerdo. Y sin embargo, Moby Dick es un clásico que llevamos más de siglo y medio interpretando. «Agua y meditación siempre han estado unidas», afirma Melville/Ismael. El cachalote blanco, el Pequod y la inmensidad del mar. El pez volador y el pez amarrado. Lo justo y lo injusto, nuestros horrores y glorias, el miedo, el valor, la locura. Viajar cansa, desear cansa, vivir cansa, y poco puede hacerse por...

Andanzas: La fórmula Miralbes

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Braulio Ortiz Poole : La fórmula Miralbes . Caballo de Troya. Me costó llegar a una zona de bosque desprovista, por unas horas, de gente y bicicletas. No contaba, sin embargo, con la invasión de pokémones. Este cazaba personas (algunos lo hacen; ellos son así). Me lo traje para casa. Como pokemon es raro. No habla, no se transforma, no vive en una bolita. Tiene rostro de Lispector y el cuerpo tatuado (por dentro). Gusta de dar parte pertinente y preciso de fechas, lugares y horas. C uenta una historia sobre el mundo literario (un asunto humano). Los pokémones tienen su sensibilidad y su lado creativo, pero por ahora no leen ni escriben libros. Alguien tendrá que enseñarles (en el futuro). Según supe, los tatuajes (tinta negra, letra legible) corrieron a cargo de Braulio Ortiz Poole, periodista y escritor sevillano. El trabajo le ha salido pokemobién .

C. Peri Rossi: La noche y su artificio

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Cristina Peri Rossi:  La noche y su artificio . Ediciones Cálamo. Fueron días en los que la realidad quedó tocada por acontecimientos fuera de lo común, también llamados inusuales, extraordinarios. Días braceando entre libros de todo tipo. Leí envuelta en frío, al abrigo de bancas de escuela. Leí sola, y acompañada, sobre camas deshechas. Leí COMUNIÓN bajo mantas —rojas— cobijando mi periodo. Caudillajes de útero: r egazo-dolor, polvo húmedo, gametos disueltos en agua escarlata. Mutismo de muertes. «Ya sin voz / sin fe / sin aliento / sin espera». CONDICIÓN DE MUJER. Violaciones, desapariciones, tráfico impune, maltrato. CONNIVENCIA DE TODOS. Complicidad de la Comunidad Internacional. Leer, escribir, son formas de sobrevivir a la oscuridad de la vida: «Me pregunto qué haré cuando ya no estés y sea invierno en todas las estaciones de los ferrocarriles de este mundo». Modos de suavizar calamidades forzosas: «Hacerte el amor es una maner...