17 de diciembre de 2017

E. Haffner: Hermanos de sangre

Ernst Haffner: Hermanos de sangre. Una novela berlinesa.
Seix Barral/Booket. Traducción de Fernando Aramburu. Prólogo de Peter Graf.

«La figura de Ernst Haffner está envuelta en misterio. Sólo se sabe que fue periodista y trabajador social, y que muy probablemente estuvo en contacto con chicos como los que describe en su novela». Con el ascenso del partido nazi al poder y la llegada de la guerra, el rastro de Haffner se pierde. Un año después de su publicación en 1932, Hermanos de sangre es quemada y prohibida. Transcurren ochenta años hasta que vuelve a editarse.

Berlín, invierno, inicios de los años treinta. Cientos de jóvenes callejeros habitan la ciudad, rodeados de frío y de miseria. La lucha por la vida se improvisa cada jornada, con el hambre y la búsqueda de un techo como únicos guías. Viven con las nalgas al aire arropados por la solidaridad de grupo, único cobijo real del que disponen: «A ese Berlín enorme, despiadado, no es posible vencerlo a solas para arrancarle un mínimo diario de medios de subsistencia».

Hurtos. Ingenio. Prostitución. Policía. Huidas. Bares inmundos. Tabaco, alcohol, ruido. Centros de menores. Enfermedades venéreas. La suerte. La original titulación, a modo de completo resumen, de cada capítulo. Todo por 7,95 euros en edición de bolsillo.

«Se trata de una lectura intensa que suscita en ocasiones dolor físico, si bien no está exenta de un fondo de esperanza», comenta en el prólogo Peter Graf.

Me siento culpable. Tengo casa, libros, comida caliente. He pagado, por tan feroz historia, un precio que se me antoja ridículo.

3 comentarios:

Mikel Guerendiain dijo...

Me quedé con las ganas de leerlo cuando se publicó. Lo apunto. Un saludo de un exlibrero.

Leonor Ruiz Martínez dijo...

Si eres el Mikel que yo conozco, y creo que sí, te mando un gran abrazo. Ya apenas quedan librerías que visitar en esa ciudad que tantas tuvo. Una pena. Saludos.

Mikel Guerendiain dijo...

Sí, soy ese Mikel. Perdí tu correo, y por eso obté por saludarte por aquí. Un abrazo.