Entradas

J. Carrasco: Intemperie

Imagen
Jesús Carrasco: Intemperie. Seix Barral. Basta el título para llenarse de desasosiego. Intemperies hay muchas: la pobreza, el frío, el desamor. Los protagonistas de esta obra son un niño y un cabrero. El niño huye de «la flor negra de la familia». El cabrero simplemente estaba allí, durmiendo sus huesos al raso. Juntos libran una batalla mucho más allá de lo que sus fuerzas parecen dar de sí. El secarral y sus inclemencias enmarcan esta historia, donde la naturaleza hace de andamiaje  vital . Comer de lo que hay, no de lo que uno quiere. Leche de cabra, tiras de carne seca. Agua, poca. Sombra, insuficiente. Tabaco y escasas palabras.  Un perro, un burro, unas cabras.  Un morral. Unas cuerdas. Se compara a Carrasco con otros escritores. Es un autor nuevo, su primera obra ha tenido éxito, es  preciso buscarle una definición (exterior). Encuentro  en el tullido  ecos de El lazarillo de Tormes ; paralelismos con las selvas opresoras de Ben Okri; ...

I. Némirovsky: Suite francesa

Imagen
Irène Némirovsky: Suite francesa. Salamandra. Traducción de José Antonio Soriano Marco. Quería escribir sobre El baile —donde Némirovsky demuestra que una mala madre es más dañina que una guerra— , pero se impuso Suite francesa . Redactada en Francia durante los primeros años de la II Guerra Mundial, ignorando todavía su fatal destino en Auschwitz , Némirovsky, de origen judío, se propone no descargar odio «sobre ninguna masa de hombres, sean cuales sean su raza, religión, convicciones, prejuicios o errores». Así, humaniza al enemigo y llama a los alemanes pobres chicos —«admirable disciplina y, en el fondo del corazón, ni una chispa de rebeldía»—, aunque no perdona a los individuos. Lo que importa recordar «no es tanto los atentados y rehenes fusilados como la profunda indiferencia de la gente». Critica duramente el sistema de clases, la mezquindad burguesa y las absurdas convenciones. «Los hechos históricos sólo hay que rozarlos, mientras se profundiza en la vi...

A. Jeftanovic: Escenario de guerra

Imagen
Andrea Jeftanovic: Escenario de guerra . Ediciones Baladí. Novela en tres actos. Símil de un teatro. Espectadores callados. Un telón que levanta y baja su peso. Leo sin tregua, aturdida por una nube de belleza cristalina y letal. Supervivencia. Vidas quebradas. Geometría torcida. Interiores punzados. Madre. Padre. Hermanos. Figuras clave que todo lo son. Lenguaje poético y conciso. Frases cortas que se expulsan sujetando el respiro. Rascar paredes y con el desconchado levantar una obra maestra. Tensar palabras y dispararlas lejos. Desecar lágrimas y extraer un saco de sal. Así es la escritura de Jeftanovic, «un grito en la hoja», en Escenario de guerra . «Mi deseo es un borde áspero». Fue su primera novela. «Estamos rodeados de restos y fragmentos». Literatura sublime. « Yo también estoy viviendo mi propia guerra». El corazón se me acelera. «Corrí, corrí y los pies se me llenaron de gritos». Dónde leer pronto todo lo demás. 

T. Mann: La muerte en Venecia

Imagen
  Thomas Mann: La muerte en Venecia & Mario y el mago . Edhasa. Traducción de Juan José del Solar & Nicanor Ancochea. Prólogo de Francisco Ayala. Principios del siglo XX. Aschenbach, un escritor de renombre, visita Venecia. Busca aligerar por un tiempo su alma europea , acostumbrada al rigor de la racionalidad y la negación de los instintos. Así, contra su aparente voluntad, cae bajo el hechizo de la belleza de Tadzio, un adolescente polaco. La pasión que experimenta paraliza su discernimiento. La peste asalta la ciudad, pero Aschenbach no quiere irse de Venecia. «¿Quién podría comprender la profunda e instintiva síntesis de disciplina y desenfreno que le sirve de base (al artista)?». El espíritu de la narración golpea cada página de esta obra cargada de ambición intelectual y preocupaciones estéticas. El protagonista no se avergüenza de su deseo maltrecho. Los poetas no pueden ser sabios ni dignos, dice Sócrates a Fedro. Tienen que extraviarse, ser aventurer...

Descanso estival

MCL (Microcríticas Literarias) está de vacaciones. En principio, no publicaré microcríticas hasta septiembre. Muchas gracias por la atención y el apoyo recibidos. Saludos y hasta entonces, Leonor

A. Neuman: Patio de locos

Imagen
Andrés Neuman:  No sé por qué y Patio de locos. Pre-Textos. No sé por qué me precipito al segundo poemario. Tren dirección Ámsterdam, 6 de julio, dos de la  tarde. Verano rugiente en Holanda. Temperatura del aire: 25 grados. Veo vacas, ovejas, sus crías. Veo un cementerio. El revisor pica billetes. Todo parece sensato. Es la misma estación de hace una década: otro patio de locos . Se acerca un grupo feliz regalando abrazos. Lo eludo. No me gusta que me rocen extraños. Neuman frecuenta casi todos los géneros y se desplaza con pericia de la mugre ( Bariloche ) a lo exquisito ( El viajero del siglo ), de la lírica ( Década ) a la crónica de viajes ( Cómo viajar sin ver ), de la autoficción ( Una vez Argentina ) a la fiebre de un relato (“ Señor Ciclo” ). Sin ser propiamente músico, tal vez no haga otra cosa que pasar a palabras lo que en su cabeza escucha. Esta vez oímos, sin comas ni mayúsculas, a un coro  de chiflados:  «¿pero qué mierda escrib...

G. Perec: Un hombre que duerme

Imagen
Georges Perec: Un hombre que duerme . Impedimenta. Traducción de Mercedes Cebrián. Puedo llorar ocasionalmente con un libro, pero nunca se me habían empañado los ojos leyendo una solapa interior. La infancia de Perec no es para menos: padre y madre exterminados en la Segunda Guerra, él adoptado, luego un poco más de vida y adiós, devorado a los 46 años por un cáncer de pulmón. Escrito en segunda persona, un estudiante de la Sorbona decide expatriarse de su hábitat, limitarse al perímetro de su cuartucho y sus paseos fantasmales por París. La ciudad, su buhardilla, Le Monde, sus Gauloises. Ocupar «un paréntesis venturoso», volverse neutro. Abandonar las máscaras, las etiquetas, los grandes proyectos ,  el camino recto,  el entusiasmo,  los requerimientos . Impedimenta, como siempre, nos agasaja. Con literatura de primera clase envuelta en arte misceláneo.  Me quedo con un espejo quebrado, con una pared desconchada, con seis calcetines flotando en u...