Al marcharme de Alcalá, pregunté a Don Miguel si, ya muerto, le
importaban algo sus huesos. Esperé largo rato. La estatua no respondió.
Interpreté su silencio como un “a preguntas
necias, oídos sordos”.
Iván Thays: Un sueño fugaz. (Anagrama). Rebusqué y lo encontré: cuerpo lateral derecho, tercer estante inferior, entre Neuman y Baricco: Un sueño fugaz . No sé qué dice un armario librero de su dueño. De lejos, el mío trasluce orden aparente. De cerca, advierto un caos absoluto en su interior. Pienso en sencillas libretas Moleskine llenas de anotaciones retorcidas. En el botón de retroceso del teclado. En exámenes espléndidos luciendo tachones. Y me obligo a continuar. Dentro de Un sueño fugaz el éxito y el fracaso son efímeros compadres, vivencias banales, trajes de quita y pon. Un escritor sin nombre se hace viejo. La gordura y el fracaso son su propiedad más tangible: s u literatura «nunca agarró carne». El prólogo —confiado, arriesgado, vanguardista— contiene su juventud y sus quince minutos de gloria. Después de ello la vida se derrumba lentamente. «A veces una insignificancia cualquiera nos precipita al abismo de nosotros mismos » . Sosp...
Entrevisté a Cristina Peri Rossi el pasado febrero en Barcelona. Con su último libro de relatos como música de fondo ( Los amores equivocados , Menoscuarto), hablamos sobre el amor y el deseo. Este es el resultado. Cristina Peri Rossi: «El amor es una quemadura». «No hay mejor marido que una mujer». «Nada sabemos de los seres que amamos, salvo la necesidad de su presencia». ( La nave de los locos , 1984) Barcelona, final del invierno, casa de la autora. Entro con patas de mosquito (y la sangre llena de sangre). Sé que estoy ante una escritora inmensa. Me reciben la naturalidad, la generosidad, el saber y el genio innato. Cuenta su amiga Lil que en el pasado Cristina utilizaba tres máquinas de escribir a la vez: en una escribía poesía, en otra novela, en otra cuentos, tal vez ensayos. Nació en Montevideo en 1942 y se exilió en 1972, sabiéndose objetivo marcado por la dictadura uruguaya. Su obra es inconmensurable y difícil de catalogar: el lirismo más pr...
Cercanía en Madrid La biografía de Juan Gracia Armendáriz (Pamplona, 1965) aloja un vasto haz de logros, experiencias y luchas vitales. Escritor, periodista, exprofesor universitario, lector, músico a ratos… Muchos zapatos lo calzan, aunque la literatura sea, probablemente, la piedra presente en todos ellos. Entre otros géneros, ha cultivado la narración breve en Cuentos de la frontera, Queridos desconocidos y Cuentos del Jíbaro . Las novelas La línea Plimsoll , Diario de un hombre pálido y Piel roja componen la Trilogía de la enfermedad . La Pecera , su última obra (2015), sumerge al lector en el veraz infierno de un alcohólico. El encuentro se produce en la plaza Mayor de Madrid, donde buscamos refugio —hace frío— y algo que tomar en uno de sus bares. Habituada a la penumbra holandesa, me choca la recia iluminación interior de las tabernas patrias: no hay dónde esconderse bajo esta luz potente, como de cocina de casa. Me pregunto si esa c...
Fiódor Dostoievski: Memorias del subsuelo . Cátedra, Letras Universales, edición y traducción de Bela Martinova. Si Gregor Samsa acepta sin comprender nada, este hombre cucaracha sabe más y algo sí entiende. Desde su alma lastimosa se hace grandes preguntas: ¿Y por qué no echamos abajo esa cordura, para que podamos vivir conforme a nuestra absurda voluntad? O: ¿De dónde sacan los sabios que el ser humano necesita ser virtuoso? O: ¿Cómo se puede desear algo conforme a logaritmos o tablas matemáticas? No importa cuánto se eleve o exalte elucubrando, su torpeza y mala suerte lo devuelven invariablemente a las profundidades. Y en ese subsuelo oscuro, ¿de qué sirven las preguntas? Nos pesa ser de carne y hueso, dice. Hemos llegado a tomar la vida por un trabajo, dice. Nos persuadimos de que es mejor vivir conforme a los libros, dice. Pronto inventaremos la manera de nacer de las ideas, dice. Y a golpe de pensamiento y realidades sobrevive el infeliz; atorado, sin r...
Pedazos de carne viva ¿Cómo se vuelve, se viaja, a la infancia? ¿Cómo se rescata? ¿Qué se hace para limpiar de olvido los rincones polvorientos? ¿Hay una memoria fija, inamovible, de lo ocurrido? ¿O se trata solo de ecos inseguros? ¿Qué orienta la luz que posamos sobre el recuerdo —íntimo, nítido, intransferible— de las cosas? Reconozco ser torpe evocando. Y sin embargo —quise decir: a la vez— siento que nada se pierde en el camino. Que cada risco, peña y grano de arena los recoge el presente, extendiéndolos hacia el futuro. Aquello en lo que nos hemos convertido —cuerpo, voz, belleza, miedos— surge en su totalidad de lo que fuimos. Sin que extraviemos un solo fragmento, una sola partícula. En el crecer, no hay desechos. Hablar de escritoras que queremos exige distanciarse de ellas sin olvidar adónde se quiere llegar, siendo esto —el destino de un texto— algo que se descubre, en mi caso, conforme se escribe. Si por conocer una obra literaria entendemo...
Los últimos segundos de Cuba Fueron diez días en La Habana. Diez días acoplándome a cada una de sus respiraciones: a su ropa tendida, al grito de los pregoneros, a las tribulaciones de sus habitantes. Cada mañana, oteando el malecón, recibo la primera luz del horizonte entre depósitos de agua azul intenso. Azul cuba. Después, me lanzo a las calles. Es abril del veinticuatro. En esos instantes, Leonardo Padura prologa su libro Ir a La Habana . Los años previos han golpeado duramente a los cubanos: la inflación, el desabastecimiento, los salarios limosna, el abandono del campo, el final de toda esperanza de futuro. Las remesas llegadas desde fuera nunca bastan. Hay que marcharse. Las colas frente al Consulado de España exponen por sí mismas el éxodo masivo. El cubano, de nuevo, intenta sobrevivir. Y abandona lo que debería ser su paraíso. Conforme avanza la ruina, el país se vacía. Por cada esquina, pese a improvisados andamios —pese a fugaces vendaje...
Rosa Montero: La ridícula idea de no volver a verte . Seix Barral. Biblioteca Breve. Marie Curie (Manya Skłodowska) descubrió el radio y el polonio y fue la primera persona galardonada con un Nobel en dos distintas disciplinas, física y química. Por desgracia, eso no fue todo: a los 38 años perdió a su marido, Pierre, padre de sus dos hijas e íntimo colaborador científico . A raíz de esta muerte Marie redacta un breve diario, apenas 30 páginas cargadas de duelo y aflicción dirigidas a Pierre — su Pierre —, sobre las que Rosa Montero iza la biografía de una hembra genial, una de las científicas más brillantes del siglo XX. Tal vez algo sepamos del amor y las pasiones de poetas y escritores, pero todo lo ignoramos de las pulsiones que agitan las mentes de pensamiento lógico y ordenado, de esos seres guiados por el afán de comprensión racional del mundo y la naturaleza. Juzguen por sí mismos: «Pierre mío, la vida es atroz sin ti, es una angustia sin nombre, un de...
Franz Werfel: Una letra femenina azul pálido. Compactos Anagrama. Traducción de Juan José del Solar. Primero me levanto tarde, a las 07.38, sin oír el despertador. Después me estreno en la Autobahn alemana y conduzco hasta Hannover tocada por un placer oscuro: la caída de los límites de velocidad. La caída de Camus va en el maletero. [Tiempo atrás, la caída nietzscheana dolió]. El copiloto me releva y quedo libre para (re)leer Una letra femenina azul pálido , largo título de Franz Werfel, marido de Mahler, Alma, coetáneo de Brod y Kafka y perteneciente, como ellos, a la comunidad judía de habla alemana de Praga, ciudad que pisaré en unas horas. Me pregunto qué hallaré en esta obra leída hace dieciséis años. No hay destino pero sí cúmulos de casualidades. Ya no me siento junto a quien entonces amaba. Anoto rápido sobre una hoja suelta: «Superposición frente a sustitución. Sustituciones: asesinatos artificiales de la vida y la memoria, asfixiantes, represivas. S...
Cristina Peri Rossi: Las replicantes . Ediciones Cálamo. «Nadie sale de la guerra / ni del amor / ilesa». Si algo me gusta de la lengua española son sus vitales sonoridades. Cristina Peri Rossi fue mi mundo descubierto después de la universidad, en un curso sobre escritoras en lengua castellana cuyos apuntes aún conservo . Recuerdo una intuición (su rumor) en el oído: «Percibe, ábrete, escucha; no será una escritora más —alguien más— ; querrás leer su obra entera; cambiará tu interior como no imaginas». Decir cuántas vueltas da la vida sería pisar sitio falso —por común—. L o común no existe. Mejoremos la expresión : empujones insólitos, mordeduras inesperadas, cortes en carne viva. Las replicantes son poemas enlazados con amor verdadero: cavando tragedia y ventura, formando túneles hacia el deseo, el recuerdo, el entorno, la réplica, la ausencia. Poemas hondos y directos: tanta vida duele, nos duele. En la otra cara: la ironía, el h...
Mika Waltari: La gran ilusión. Gallo Nero. Traducción de Luisa Gutiérrez. «¡Ojalá pudiéramos saber cuánto dolor se oculta bajo todos los rostros sonrientes!». Regresar a Waltari me ha hecho feliz . Desde el monumental Sinuhé, el egipcio , no lo visitaba. Él a mí, sin embargo, sí: muchas de las tribulaciones del imperfecto buen Sinuhé siguen conmigo. La literatura —cuando lo es— remuerde la memoria. Mika Waltari (Helsinki, 1908-1979) fue uno de los mayores escritores de su tiempo, y uno de los autores finlandeses más prolíficos. La gran ilusión fue su primera novela (el primero de sus viajes ). Waltari solo tenía diecinueve años. Entre París y Helsinki, dos hombres y una mujer componen un triángulo de fuegos y renuncias sustentado por el dolor real de la vida . Son los años veinte, con su bohemia, sus adicciones y su horadado optimismo. El tango, la juventud, los comienzos del cine; Waltar i es testigo fiel de un tiempo pródigo en ilusiones. «¿No es maravi...
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